sábado, 30 de agosto de 2008

Madres y el SAP

http://www.diariobahiadecadiz.com/portileercartadirector.htm

M. Carme desde Barcelona (08-08-2008)

Ante todo, como bien se puede deducir por mi nombre, decir que soy mujer y también madre. Yo también estoy separada y siempre he intentado velar por el bienestar de mis hijos. Y jamás he intentado expoliar a mi ex en beneficio propio. Y mis hijos siempre han sido libres de ver o estar con su padre o con su madre con total libertad. Soy autosuficiente económicamente, aunque sea a pesar de trabajar muchas horas y me llena de satisfacción comprobar que puedo tirar adelante por mí misma.
Me cuesta muchísimo comprender como buena parte de mujeres separadas sólo viven pensando en cómo perjudicar a su ex sin importarles el daño que están haciendo a sus propios hijos, a quienes afirman querer tanto y se autodenominan las "mejores madres del mundo".
¿Cómo han podido olvidar que el hecho de que esos hijos están en este mundo ha sido posible gracias a la colaboración del padre?.
¿Acaso piensan que el padre quiere a sus hijos menos que ellas?:
¿Cómo pueden entorpecer y privar un normal régimen de visitas entre el padre y sus hijos?
¿No se dan cuenta de que les están robando la infancia a sus propios hijos, los cuales necesitan también de la figura paterna para su correcto desarrollo como personas?
¿Se han parado a pensar que mientras ellas hacen lo todo lo posible para dejar sin apenas recursos económicos a su ex, lo que consiguen es que el mismo casi no pueda darles a sus propios hijos lo imprescindible?.
¿Que muchos de ellos no pueden vivir con su padre en su propia casa porqué a éste no le queda lo necesario?
Veo a diario como esas "buenas" madres intentan sacar el máximo de pensión posible y no basándose en las necesidades de los hijos que siguen siendo las mismas que tenían antes de la separación, sino en un desmesurado deseo de sacarle lo máximo posible. Y así vemos como las madres a partir de la separación pueden premiar a sus hijos con viajes a EuroDisney, Disneyworld y sitios parecidos, cuando constante matrimonio habría sido impensable que la familia se lo pudiera permitir.
También vemos casos en los que la madre deja sin vacaciones a sus propios hijos con la lágrima de que no pueden permitírselo, que no tienen dinero, etc., y cuando "colocan" a sus hijos con el padre salen de viaje con sus amigas.Lo que acaso ignoran es que esos niños, pequeños ahora, crecerán. Y con ellos crecerá la capacidad de pensar por sí mismos y la memoria de lo vivido y a las cosas que el infundado rencor, el egoísmo y la avaricia de sus madres se han visto obligados a renunciar.Yo las insto a reflexionar ahora para que, en un futuro no muy lejano, cuando miren a los ojos a esos mismos hijos que ellas han utilizado como moneda de cambio para sus viles propósitos, no consigan apenas ver amor en sus miradas.

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