jueves, 20 de marzo de 2008

SAP usado en las denuncias falsas de violencia domestica, malos tratos, abusos de menores. La perversidad y maldad de madres sin escrúpulos

Marta Pardal escribió:

Resumen el Dr Cardenas sobre el SAP,de la Fundacion retoño,sobre falsas denuncias de violencia o abuso sexual, materia de los tribunales de familia, el Dr. Cardenas es ex juez y trabaja con el Dr Videla quien me asistiera en la nulidad .por favor fw a los que trabajan en familia, esto se da en tribunales de familia con abduccion de menores, una verguenza nacional, desconocida socialmente, yo voy por el cuarto hijo con lavado de cerebro pierden los vinculos familiares.e impiden el contacto , los psicologos no hablan del tema


En efecto, importante doctrina y especialistas en psicología familiar como Richard A. Gardner, habían advertido sobre el denominado “Parental Alienation Syndrome” identificado con la sigla PAS. Este fenómeno lo sufren los hijos cuyos padres separados, mantienen un conflicto grave sobre su custodia.

- su delito, y que cuando lo hacen y demuestran arrepentimiento siempre están mintiendo. Pero que mienten tan bien que es difícil no creerles. Si niega, es un abusador; si confiesa es un abusador y si se manifiesta arrepentido ¡cuidado! está mintiendo.

- Si el padre tiene mal concepto en las otras áreas de su actividad (trabajo, familia extensa, etc.), ello corrobora la denuncia. Y si tiene buen concepto también, por que la versión canónica dice que usualmente los abusadores son buenos ciudadanos, trabajadores, etc.

- Y todo esto, en la versión canónica, va dirigido especialmente contra el padre, más que contra el padrastro. Todos sabemos por sentido común y experiencia de la vida que deben esperarse más abusos del padrastro que del padre de una niña. Sin embargo no es así: según la versión canónica el principal abusador es el padre... Recién hace poco el Dr. Eduardo Padilla se atrevió a decir, en carta a un matutino, que esto se debía a que la mayor parte de las niñas viven con sus padres, no con padrastros: por tanto es lógico que las estadísticas señalen que en el abuso intrafamiliar el porcentaje mayor de abusadores recae sobre los padres. Pero hasta que esto fue dicho, todos creían que ser padre era lo más cercano a ser un abusador: esto cierra coherentemente con la versión canónica sobre la familia patriarcal.

Hay que alejar a la niña o al niño de su padre. Incluso los contactos controlados son peligrosos para la versión canónica: el abusador hace pequeños El PAS es un trastorno que surge principalmente en el contexto de juicios de custodia de hijos. Resulta de la combinación del adoctrinamiento de un padre programador (“lavado de cerebro”) y las propias contribuciones del niño a las calumnias hacia el padre. Es decir, es el resultado de la combinación de un padre (en general aquel que ostenta la tenencia) que agrede al progenitor no conviviente mediante su hijo, descalificándolo y hablándole mal de aquel, y el hijo que, a fin de obtener la aceptación de este progenitor, repite lo que éste quiere para obtener su aprobación. El PAS es una clara forma de abuso y maltrato al menor y que puede derivar en casos de falsa denuncia de abuso sexual contra el padre agredido, en el contexto de una disputa por la custodia del menor.

El propio Gardner destaca que desde su experiencia los casos donde se vislumbra el PAS y emerge una falsa denuncia sobre abuso sexual, en especial luego de un seguidilla de manejos e intentos por lograr la separación por parte del padre que tiene la custodia, la acusación es más probable que sea falsa que verdadera (conf. “Articles in Peer-Review Journals on the Parental Alienation Syndrome”).

Este mismo autor cita casos frecuentes, como cuando el padre que tiene la custodia no quiere que el otro visite a su hijo, se lo hace saber al hijo expresamente o implícitamente cuando lo descalifica o habla de ello a terceros delante del menor, éste en un principio demuestra su negativa a ver al padre (ver Richard A. Gardner “Recent Trends in Divorce and Custody Litigation”, pág. 6).

Siguiendo con estos lineamientos otros autores, como J. Michael Bone y Michael R. Walsh en su publicación “Parental Alienation Syndrome: How to detect it and what to do about it” (traducción: Síndrome de Alienación Parental ¿Cómo detectarlo y qué hacer?) han comprobado que un criterio para detectar el PAS (traducción SAP) es el intenso temor de los niños. En efecto, destacan que los niños tienen un temor innato a que sean abandonados. Este temor se potencia frente a un padre alienador que manipula a su hijo, provocándolo directa o indirectamente a que elija entre ambos padres y para ello descalifica al padre ausente. En reacción a esto el niño imita a su padre alienador para no disgustarlo ante el temor del abandono.

Resultan interesantes las conclusiones arribadas en el Sexto Simposio Anual en Psicología Forense, en Las Vegas, marzo 13 de 1990, titulado “Personality Characteristics of falsely Accusing Parents In Custody Disputes” (traducción: Características de la Personalidad de los padres que realizan acusaciones falsas en Juicios de Custodia). Los especialistas reunidos, citando a Richard Gardner, concluyen que las falsas acusaciones de abuso sexual han aumentado en los últimos tiempos, en especial durante la tramitación de juicios de divorcio o batallas sobre la custodia del menor. Cito textualmente: “Un pequeño número de padres en batallas por custodia o controversias sobre visitas han explotado la epidemia de abuso sexual, utilizando dichos argumentos para promover sus propios intereses a costa de sus hijos y de su ex esposo. Los argumentos se han tornado una forma de éxito seguro para obtener la atención del juez y cortas las visitas”.

A modo de conclusión quiero poner de resalto los siguientes datos estadísticos: “el 77% de los casos de abuso sexual relacionados con divorcios que llegan al programa de Sexualidad Humana en la Universidad de Minesota han resultado ser casos fraudulentos”. En los casos en que los denunciados han sido personas normalmente adaptadas es aún mayor el porcentaje en que esas denuncias devienen falsas.

También en nuestro país profesionales interesados en la temática se han empezado a inquietarse por el aumento de relatos de abuso sexual infantil que resultan no haber sucedido. El Dr. Eduardo J. Padilla, en un artículo reciente, al hacer la “evaluación de la posible influencia de adultos en el relato del niño” destaca la necesidad de hacerse algunas preguntas, como ser: “¿Hay adultos interesados, consciente, o no tan conscientemente, en destruir a otros en una lucha por los motivos que fuera?; … ¿el niño habló primero sobre el tema con un tercero (maestra, amigo, pariente) antes que con la madre, por caso?; … ¿cuál fue la actitud inicial de la madre?”

Asimismo el Dr. Padilla explica a través del relato de diferentes casos que una vez que un niño ha sido inducido a denunciar falsamente este tipo de acciones esto deviene en un convencimiento que luego es muy difícil de contrarrestar.

Destaca también el autor la importancia de evaluar los antecedentes del supuesto abusador ponderando si ha tenido o no contactos o atracciones inapropiados con sus niños u otros niños, y especialmente si ha quedado en destructiva soledad, lo que podría explicar conductas regresivas en varios aspectos de su vida, incluidas las sexuales.

Por último el autor se expresa sobre la inmensa dificultad de los profesionales intervinientes para develar la falsedad o veracidad de las alegaciones vertidas. “La conclusión final fue que entre varios miles de expertos consultados, jueces, psiquiatras, psicólogos, peritos forenses, etc. el número de aciertos entre historias verdaderas y falsas fue casi del 50%, esto es, que si hubieran dicho lo contrario lo mismo hubiera dado”.

- Los jueces, asustados por la versión canónica y el poder de sus fieles adeptos, dictan de inmediato (aún antes de la validación o después de la pseudo validación de la denuncia) medidas cautelares impidiendo al padre abusador, o al padrastro, el contacto con el hijo o la hija. Muchas veces después se descubre que este alejamiento es injusto y que era lo que en realidad la madre denunciante quería lograr. Pero ya es tarde. Meses o años de incomunicación se trasforman en alejamientos o abandonos de por vida con mucha facilidad. La parentectomía está lograda.

- Al padre no se le recibe ni escucha nunca. Ni antes, ni después de la validación. Ante su sorpresa, los profesionales de la validación ya lo han condenado sin sentencia.

- Esta condena no tiene remedio, por lo siguiente: la versión canónica dice que los abusadores casi nunca confiesan gestos, miradas, insinuaciones, que reviven la victimización. Lo mejor era borrarlo del todo.


3. Otros efectos no queridos de la versión canónica.

Ya se ha hablado de algunos de los efectos no queridos de la versión canónica. Todas las denuncias eran creídas, sin discriminar los casos ni requerirse pruebas.

Los procesos, naturalmente, terminaban sin condenas, y los niños y las niñas terminaban sin padres varones.

Pero la versión canónica, frente a este desastre no querido, ensayó dos tipos de respuestas. La primera fue exigir condenas basadas en la sola declaración del niño o niña... validada por miembros de la clerecía. Fue tal la fuerza con que convencieron a jueces y funcionarios que, de no creer lo que decían los niños, los estaban revictimizando, que lograron condenas con la sola declaración de éstos, contrariando todos los principios del derecho penal. Hoy se empieza a sospechar que hay inocentes presos, y chicos sin padres, por esta ideología.

Pero la versión canónica seguía enseñando que esto era bueno con un segundo argumento: gracias al proceso penal y gracias a la decisión del juez de familia de prohibir todo contacto entre padre e hija, “la ley” había entrado en la cabeza de la niña abusada.

Trataré de explicarme: según la versión canónica, el padre abusador dictó una ley familiar en beneficio propio y las mujeres de la familia la aceptaron y la sufrieron. La niña tiene dadas vuelta o confusas las nociones de lo que está bien o está mal. Como el padre no va a cambiar estas nociones motu propio, la Justicia cumple la función paterna e instaura la ley correcta, la ley de la discriminación y el respeto mutuo en el aparato psíquico de la niña, al decir el derecho, sancionar al culpable y alejarlo de la víctima.

Esto alentó durante un tiempo a los acólitos (fervientes o simplemente seguidores) de la versión canónica. Hasta que los hechos los hicieron dar cuenta de que... tampoco eso era verdad. Azorados, jueces, defensores y otros funcionarios comenzaron a comprobar que, aún en los casos en que realmente se comprobaba el abuso, y a pesar de las condenas y de los alejamientos, las mentes de los niños y niñas abusadas seguían captadas y programadas por los abusadores. Y que cuando ellas mismas querían alejarse, no era por la condena judicial sino por motivos personales más hondos. No era verdad aquello de que la Justicia introducía la ley social en la familia y en la psiquis de sus miembros, a manera de indicador de lo bueno y lo malo. La Justicia se quedaba a las puertas de la familia.


4. La revisión de la versión canónica.

Los efectos no queridos de la versión canónica fueron tan graves y destructivos que la denuncia de abuso sexual está cayendo en descrédito, lo que es gravísimo. Por fortuna, voces autorizadas y experimentadas comenzaron a tiempo a reaccionar, señalando que el problema no era la denuncia de abuso sexual en sí misma sino la forma en que era manejada y la ideología subyacente a esa forma. Eduardo Padilla, Marta Albarracín y otros levantaron sus voces en defensa de algo que ellos también habían construido.

Hoy comienza el fuero de familia a inclinarse por soluciones que eliminen la inflexibilidad de la versión canónica y defiendan mejor los derechos de niños y niñas. Éstas son:

· Prestar la debida atención a la denuncia formulada por el niño o niña, pero exigir otras pruebas sobre todo cuando se trata de una separación o divorcio destructivo y puede presumirse que uno de los progenitores está interesado en obstaculizar o interrumpir la relación del otro con el o los hijos. Verificar bien si puede tratarse de un caso de inducción consciente o inconsciente, o de un supuesto de “síndrome de alienación parental”.

· En los casos precedentes, no interrumpir los contactos de padre e hijo sin que se produzcan esas otras pruebas. Ese contacto podría ser controlado, si es necesario para la seguridad del niño o niña.

· Se ha visto lo determinante que es que sea el mismo padre quien rectifique la conciencia de su hija, mediante la confesión y el público arrepentimiento. Para tener más posibilidades de lograr este objetivo final, es imperioso integrar al padre acusado de abuso a todas las decisiones que se tomen sobre el futuro del niño. Escucharlo siempre, salvo que haya sentencia que lo prive de la patria potestad, no implica darle la razón. Pero sí hacerle notar que su vínculo y sus obligaciones siguen intactas, y que tiene derecho a ser oído y responsabilidad de manifestar lo que le parezca mejor para su hijo o hija.


5. Conclusiones.

a. La posibilidad de realizar denuncias de abuso sexual intrafamiliar es una conquista importante de nuestra sociedad y nuestro derecho. Como tal, tiene que ser defendida y vigorizada.

b. La denuncia de abuso sexual intrafamiliar está cayendo rápidamente en descrédito por que está sirviendo a quienes, víctimas del “síndrome de alienación parental” quieren practicar parentectomías.

c. Estas parentectomías se ven favorecidas, no por la denuncia de abuso sexual intrafamiliar en sí misma, sino por la ideología subyacente y los modos de operar que la versión canónica imperante considera los únicos válidos.

d. La versión canónica señalada no es la única forma de interpretar el abuso sexual intrafamiliar, ni los modos de operar que propone son los únicos que aseguran a los niños y las niñas un futuro mejor.

e. Existen otras formas de pensar el abuso sexual intrafamiliar y de operar con las denuncias, que no sólo se ajustan más al derecho, sino que también impiden que un buen número de niños y niñas se queden sin padres. Corresponde entonces aplicarlos de inmediato, para evitar que en poco tiempo la denuncia de abuso sexual intrafamiliar se transforme trágicamente en algo ridículo.


Bibliografía:

- Hollida Wakefield y Ralph Underwager, “Personality Characteristics of Falsely Acusing Parents in Custody Disputes”, Sexto Simposio anual en Psicología Forense, Las Vegas, Nevada, 13 de marzo de 1990.
- J. Michael Bone y Michael R. Walsh, “Parental Alienation Syndrome: How to Detect it and What to Do About it”.
- Richard Gardner, Articles in Peer-Review Journals on the Parental Alienation Syndrome (PAS).
- Deirdre Conway Rand, “The Spectrum of Parental Alienation Syndrome” (Part II).
- Richard Gardner, “Recents Trends in Divorce and Custody Litigation”.
- Glen F. Cartwright, “Expanding the Parameters of Parental Alienation Syndrome”.
- Eduardo J. Padilla, artículo inédito sobre la “Ponderación de los Relatos de Abuso Sexual Infantil”.


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4 comentarios:

ASLEFAMO dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ASLEFAMO dijo...

No encuentro en ningún lugar que se cuente lo que sufrimos MUCHAS MADRES. Yo no impido a mi hijo que vea a su padre, todo lo contrario, le animo. Mi hijo ya no quiere estar en custodia compartida porque no tiene una buena relación con su padre. No se siente querido, ni atendido. Yo le insisto en que cada persona demuestra el afecto de un modo y que la distancia física no supone desamor. Y ... que me he encotrado después de todo esto: Su padre le dice que yo le tengo "carcomido el cerebro" que yo soy quien le convence para que no quiera estar una semana en cada casa. Incluso le ha dicho que yo he ido al juez (esto es cierto) para obligarle a darme dinero, como si ese dinero fuera para mi. He tenido que explicarle al niño que es un dinero suyo y que es un derecho suyo. Me acusa de alienación, cuando la realidad es que no quiere aceptar que tiene dificultades para relacionarse con su hijo. Pero claro, da igual, la mala siempre es la mujer. Es increible, soy yo, quien dice que le aliena. Esas mismas críticas hacia mí le están haciendo que "se vuelva la tortilla". Todo antes de admitir un error por su parte. Toda la culpa es mía. Y los artículos que leo al respecto siempre dicen los mismo "las madres alienan", pero tampoco dicen cuantos padres utilizan este nuevo síndrome para quitarse la responsabilidad por su inadecuada actitud con sus hijos.

ASLEFAMO dijo...

¿No os dáis cuenta? Hay mujeres que utilizan el "maltrato" para vengarse de su ex. Los hombres ya han encontrado su arma "el síndrome de alienacion parental".
Esto es una locura.
Yaquelin

arantxa dijo...

Hola, yo he sido denunciada por mi ex marido de falso SAP, entre otras denuncias falsas que me hizo y hoy me reconoce que son denuncias falsas y que lo hizo porque los abogados no tienen escrúpulos. Violencia de genero es siempre maltrato físico?, porque yo estube años recibiendo denuncias falsas, dicen las muertes que hay de mujeres a manos de sus ex, es una pena, pero a mí me gustaría que se supiera mi caso que imagino que habrán miles como yo, que el machito de la casa no se quería separar y el remate es cuando te ve rehaciendo tu vida, no solo me denunció varias veces falsamente, si no que se dedicó a injuriarme por el pueblo en el que vivimos, y la mayoria le creyeron porque íba de víctima, yo en la actualidad tengo una depresion y esto lo sufro en silencio, y me gustaría hacer público mi caso que aquí ni siquiera lo he llegado a resumir, encima mantengo yo sola a mis hijos porque ni para eso sirve, y a mí me dejó una huella de la que no puedo salir, controlen mas los SAP, gracias.