domingo, 31 de agosto de 2008

La Justicia siempre llega tarde en SAP

http://www.correoandalucia.com/noticia.asp?idnoticia=4424170094091100098093424170

El Correo de Andalucía /18/08/2008

El decano del Colegio oficial de Psicólogos de Madrid, Fernando Chacón, opina que el debate sobre el SAP es “completamente estéril". “La controversia –dice– viene alimentada más por intereses de grupos y asociaciones de padres y madres separados, que por criterios científicos.
La polémica está más llena de descalificaciones que de argumentos científicos". Lo fundamental para este psicólogo es preguntarse si existen padres o madres que manipulan a sus hijos e hijas “para predisponerles en contra de su otro progenitor y, en última instancia, para que se nieguen a verles", y si ello tiene efectos negativos sobre el bienestar de los niños. “Como decía Hipócrates, no existen enfermedades sino enfermos", recuerda.
El síndrome “existe, independientemente de como se le nombre", argumenta el juez José Luis González, para quien “poner soluciones desde la Justicia es muy complejo. La Justicia –se lamenta– siempre llega tarde”, si bien recalca la creciente sensibilidad de los jueces hacia el problema. “Cada vez son más frecuentes –indica el juez– los cambios en la guarda y custodia de los hijos" por denuncias de padres o madres que ven cómo se incumple el régimen de visitas u otras condiciones del divorcio.
“Si la Justicia actuara con más agilidad, cuando se tiene constancia de un caso de alienación, las cosas serían más sencillas", dice el secretario general del Defensor del Menor de la Comunidad de Madrid, José Anto-nio Luengo.

Los hijos son utilizados por los padres divorciados para hacer daño a sus ex

http://www.correoandalucia.com/noticia.asp?idnoticia=4424170094091100098092424170

El Correo de Andalucía /18/08/2008

Hay quien niega su existencia y quienes, al margen de siglas y definiciones –“llámese como se quiera”, repiten–, no dudan en considerar el Síndrome de Alienación Parental (SAP) como una realidad perversa y peligrosa que envenena a los hijos de algunos padres divorciados.
Fue el estadounidense Richard Gardner quien, en 1985, habló por vez primera del SAP, “una alteración” –decía entonces este psiquiatra– que “surge casi exclusivamente durante las disputas por la custodia de un hijo" en un proceso de divorcio. Su primera manifestación, según Richard Gardner, “es una campaña de denigración contra un progenitor por parte de los hijos, campaña que no tiene justificación", resultado de “la combinación de una programación (lavado de cerebro) de un progenitor y en la que el niño contribuye con sus propias aportaciones, dirigidas al progenitor objetivo de la alienación".
Un fenómeno, en los casos más graves, “destructivo para los niños y las familias, pudiendo ser irreversible en sus efectos", destaca la psicóloga asturiana Asunción Tejedor Huerta, que no tiene la más mínima duda: “el síndrome es una realidad, le pese a quien le pese", manifiesta.
José Manuel Aguilar, también psicólogo y autor del primer libro sobre el SAP editado en España, lo define como “un trastorno que se produce cuando un padre transforma la conciencia de sus hijos, mediante distintas estrategias, con objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro progenitor".
El resultado es una mutilación emocional que Asunción Tejedor observa como una forma más de maltrato infantil, “de ahí la necesidad de su inclusión como delito en el Código Penal", destaca. “Es el legislador el que lo tiene que decidir", apostilla José Luis González, magistrado de familia en Madrid, quien habla también de maltrato. 130.000 divorcios.
En 2007, según datos del Consejo General del Poder Judicial, se registraron en España 130.840 divorcios –más de 50.000 sin mutuo acuerdo–, mientras que las separaciones sumaron 10.210. Sólo en la Comunidad de Madrid, cada 20 minutos se rompe un matrimonio, apunta José Antonio Luengo, secretario general del Defensor del Menor, además de psicólogo. En el 90% de las sentencias de divorcio, destaca Juan Luis Rubio, presidente de la Asociación de Padres de Familia Separados, el juez otorga la guarda y custodia de los hijos a la madre, “de ahí –comenta– que los padres sigamos siendo los más afectados por una situación en la que las víctimas principales son los hijos". no lo admiten.
Juan Luis Rubio, presidente de la Asociación de Padres de Familia Separados, denuncia que la campaña del “lobby feminista" en contra del SAP esconde otros intereses, como su rechazo frontal a la custodia compartida “y el temor a la pérdida de subvenciones y prebendas", remarca este padre.

El lavado de cerebro de nuestros hijos. Redes en la 2.

http://www.secuestro-emocional.org/main/lCerebroKT.html

Interesantísimo programa que demuestra que el lavado de cerebro existe, lo que tiene un gran valor de cara a demostrar lo que ocurre en España con el SAP.

Como sabéis el Lorente Acosta dijo que estas cosas no existían y le hicieron Delegado del Gobierno para asuntos de violencia de género. Escribir libros politicos con apariencia de científicos a favor de las tesis fundamentalistas de género tiene premio. Com sabéis también un grupo de científicos, cuyo prestigio ha sido reconocido por la Audiencia Provincial de Vizcaya, y entre las que se encuentra una prestigiosa psicóloga capaz de ver sospechas de abusos sexuales donde no las hay, y que ha costado a muchos padres dejar de ver a sus hijos. Este documental demuestra lo contrario.

Este documento demuestra lo que en nombre del feminismo, la Administración Española, está haciendo con nuestros hijos. El libro que recoge este paradigmo en los niños, es children held hostage, lo que completa la ruta de maltrato, aunque como supongo sabréis, en un estado totalitario, sirve de poco tener razón, así que no seais demasiado optimistas. Eso sí, podréis afinar mejor vuestra estrategia psico-legal.

Como es lógico, nada dice en la introducción hispana sobre el lavado de cerebro a los niños, y sí el que se produce en la violencia doméstica: es el tributo que hay que pagar. Pero en el pecado llevan la penitencia, pues lo dicho vale también para el SAP, aunque ni se nombre. El nexo de unión ya lo conocéis: children held hostage. La parte introductoria coseña de televisión española, no la recojo, aunque el que quiera puede verla aquí:

Lo importante es que menciona alguna de las claves:

1.- Publicidad y propaganda: frente a las muertes de mujeres en manos de su pareja, un absoluto silencio del de hombres a manos de sus parejas.

2.- Educación, como lo que pretenden con Educación para la Ciudadanía.

3.- Habla de la sugestionabilidad, a lo que hay que recordar la máxima sugestionabilidad a la que está expuesta un hijo frente a su progenitor, sobretodo cuando intenta no perderle.

4.- Señala la doctora que el aislamiento, al que por ejemplo somete el juez a nuestros hijos, con la custodia monoparental, y no digamos cuando hay denuncias falsas de abusos sexuales .... Aquí tenéis una prueba más de cómo se sugestiona a un menor para que diga que ha sido abusado sexualmente, y cómo contribuye a ello las medidas "cautelares" de separar padre e hijo , que el juez toma mientras los papeles se le pudren en el despacho, y que al padre se le hace eterno. Al que quiera consuelo, puede pensar como una abogada femista de IU: así los culpables tienen lo que se merecen. Lo malo es que lo no culpables también tienen lo mismo, pues estamos ante algo cautelar. Luego a seso le sumamos el CBCA ..... y ¡ya está!

5.- Reconoce el caracer político del lavado de cerebro, y da una clave para distinguir la formación del lavado de cerebro: ¿qué interés se persigue?. Si es el del individuo, estamos ante formación, si lo que se persigue es su docilidad ... estamos ante el lavado de cerebro.

6.- Otra característica que diferencia el lavado de cerebro de lo que no lo es, es el pensamiento crítico, algo tan ausente en los niños que sufren SAP ....

7.- La obediencia a la autoridad, sentirse libres del sentimiento de culpa, como el que ocurre cuando el otro fomenta en el hijo la alienación contra el padre alienado ... son claves que vienen tratadas en el documental.

8.- Un interesantísimo resultado es la crueldad con la que se puede mostrar las 2/3 partes de la población por acatar la autoridad. Así que cuando tengáis un lance con vuestro hijo, porque veáis crueldad .... pensad que puede ser el resultado de un acatamiento doctrinario del manipulador, y no os vengáis abajo, al menos del todo.

9.- Señala como antídoto la distancia emocional como cómplice, distancia que los jueces consiguen alejando al padre de sus hijos.

10.- Los jóvenes son fácilmente manipulables y susceptibles a un buen lavado de cerebro. Esto parece que lo saben bien.

Este es el documento word de la entrevista, el enlace original y lo que decíamos antes.

Aquí teneis la joya de videos de YouTube.

http://www.youtube.com/watch?v=B2tb_28CevA&eurl=http://www.secuestro-emocional.org/main/lCerebroKT.html

http://www.youtube.com/watch?v=i8V_xIOQeP4&eurl=http://www.secuestro-emocional.org/main/lCerebroKT.html

http://www.youtube.com/watch?v=BjESa82M3AM&eurl=http://www.secuestro-emocional.org/main/lCerebroKT.html

http://www.youtube.com/watch?v=5D-y6icBtpA&eurl=http://www.secuestro-emocional.org/main/lCerebroKT.html

http://www.youtube.com/watch?v=E7y1UCVwtX4&eurl=http://www.secuestro-emocional.org/main/lCerebroKT.html

sábado, 30 de agosto de 2008

Síndrome de Alienación Parental: El odio como arma arrojadiza

http://www.laopinion.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008080300_9_162911__Sociedad-Sindrome-Alienacion-Parental-odio-como-arma-arrojadiza

Domingo 03 de agosto de 2008

Hay quien niega su existencia y quienes, al margen de siglas y definiciones -"llámese como se quiera", repiten-, no dudan en considerar el Síndrome de Alienación Parental (SAP) como una realidad perversa y peligrosa que envenena a los hijos de algunos padres divorciados.

EFE, Fue el estadounidense Richard Gardner quien, en 1985, habló por vez primera del SAP, "una alteración -decía entonces este psiquiatra- que surge casi exclusivamente durante las disputas por la custodia de un hijo" en un proceso de divorcio. Su primera manifestación, según Gardner, "es una campaña de denigración contra un progenitor por parte de los hijos, campaña que no tiene justificación", resultado de "la combinación de una programación (lavado de cerebro) de un progenitor y en la que el niño contribuye con sus propias aportaciones, dirigidas al progenitor objetivo de la alienación". Un fenómeno, en los casos más graves, "destructivo para los niños y las familias, pudiendo ser irreversible en sus efectos", destaca la psicóloga asturiana Asunción Tejedor Huerta, que no tiene la más mínima duda: "el síndrome es una realidad, le pese a quien le pese", dijo a Efe. José Manuel Aguilar, también psicólogo y autor del primer libro sobre el SAP editado en España, lo define como "un trastorno que se produce cuando un padre transforma la conciencia de sus hijos, mediante distintas estrategias, con objeto de impedir, obstaculizar o destruir sus vínculos con el otro progenitor". El resultado es una mutilación emocional que Asunción Tejedor observa como una forma más de maltrato infantil, "de ahí la necesidad de su inclusión como delito en el Código Penal", destaca. "Es el legislador el que lo tiene que decidir", apostilla José Luis González, juez de familia en Madrid, quien habla también de maltrato.

SOBRE EL SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL (SAP)

http://blogs.hoy.es/-igual-da-/2008/8/20/sobre-sindrome-alienacion-parental-sap-

ACERCA DE CÓMO ALGUNOS PROGENITORES MANTIENEN A SUS HIJOS COMO REHENES Y LOS “PROGRAMAN” PARA QUE ACABEN ODIANDO AL OTRO PROGENITOR

No es mucha la bibliografía existente en lengua castellana acerca del Síndrome de Alienación Parental (SAP para abreviar) en Internet se pueden acceder a traducciones diversas de textos principalmente angloamericanos. En castellano hemos logrado encontrar una tesis doctoral: “Estudio Descriptivo del Síndrome de Alienación Parental en los procesos de separación y divorcio, diseño y aplicación de un programa piloto de Mediación Familiar”, su autor es Ignacio Bolaños Cartujo, Psicólogo Forense en los juzgados de Barcelona, con más de 15 años de experiencia. Este estudio desgraciadamente ha pasado desapercibido entre los profesionales de la Psicología, los trabajadores sociales, y entre todos aquellos que trabajan en el ámbito judicial y particularmente en el referente al derecho de familia, y por lo que hemos logrado averiguar es casi un completo desconocido en Extremadura.

En noviembre de 2004 se dio a conocer un estudio elaborado por expertos de los juzgados de familia de Cataluña acerca del Síndrome de Alienación Parental y su incidencia en los procesos de separación y divorcio. Este informe recibió el primer premio de las Segones Jornades de Psicología Jurídica organizadas por la Universitat de Barcelona. Una de las principales conclusiones a la que llega el estudio es la de que el 73% de los progenitores alienados son padres de entre 36 y 45 años, ya que por “tradición legal y cultural” la custodia de los hijos se otorga mayoritariamente a las madres. El perfil de quien provoca la alienación, corresponde a mujeres con edades entre 35 y 45 años para obstaculizar la relación paterno-filial usando para ello “estrategias de alarma social” con implicaciones legales. Un 61,4% de los progenitores que promueven alienación obstaculizan de manera directa el contacto de los padres (o madres) con sus hijos.

Otro dato no menos relevante es que en los casos analizados, el grado de incumplimiento del “régimen de visitas” por parte del progenitor alienador es superior al 70%, y que las medidas judiciales emprendidas acaban resultando ineficaces. En lo que se refiere a niños afectados, el SAP suele estar presente preferentemente en menores de entre 10 y 12 años, es decir, en la etapa de mayor capacidad de pensamiento independiente y presencia de emociones polarizadas e intensas. Tampoco tiene desperdicio la conclusión de que la “instancia judicial” acaba convirtiéndose en un elemento más del síndrome y por tanto colaborador necesario para que el progenitor alienador prosiga y refuerce la manipulación sobre los hijos, colaboración y apoyo de los que el progenitor alienador es perfectamente consciente.

Una de las medidas que se proponen, es la intervención de profesionales especializados desde el primer momento de las separaciones para evitar por todos los medios esta manera de maltrato institucional a la infancia.

¿Qué es el Síndrome de Alienación Parental?

“La Alienación Parental es un proceso mediante el cual un hijo es programado para conseguir que acabe odiando a uno de sus padres. Cuando el síndrome se acaba instalando en el menor, éste acaba actuando de forma autónoma y contribuye por su cuenta a la campaña de denigración del padre alienado”. (GARDNER)

El Síndrome de Alienación Parental fue descrito en 1985 en los EEUU por el Dr. Richard Gardner, experimentado psiquiatra infantil y forense, profesor de la Universidad de Columbia-Nueva York. Generalmente, y sobre todo en los casos de SAP severo, suele ir acompañado de denuncias falsas por abuso sexual sobre menores, de negligencia, de maltrato físico y psíquico, e incluso de falsas denuncias de maltrato marital, y más aún: el progenitor alienador acaba en algunos casos acusando al progenitor alienado de estar practicando el SAP para intentar confundir, complicar, dilatar y enredar todavía más el proceso…

Factores Identificadores del SAP.

Dependiendo de la gravedad del SAP, un menor puede que se alíe con el progenitor alienador en una campaña de denigración contra el progenitor “diana”, con una participación activa del propio hijo. Las “racionalizaciones” para despreciar y rechazar al progenitor diana son generalmente débiles, frívolas, triviales y absurdas. El hijo afirma que la decisión de rechazar al progenitor alienado es suya propia, que nadie le ha influido. El hijo no mostrará remordimiento por sus sentimientos hacia el progenitor odiado. Se darán también “escenificaciones prestadas”, los relatos del niño son referentes a situaciones y asuntos de adultos y son expresados con vocabulario adulto, obviamente inculcados por el progenitor alienador. La animosidad se extiende a toda la familia extensa del progenitor alienado y cuantas personas guarden relación con el mismo...

Este tipo de actuaciones es ya un instrumento muy usado para ganar la custodia en España. Una madre que obstruye o interrumpe la comunicación y las estancias con el otro progenitor incurre en delito de desobediencia, y podría ser sancionada. No hay precedentes de que esto llegue a ocurrir nunca en nuestro país, el juzgado dirá que esta medida no beneficiaría al niño... Para evitar problemas, la madre dirá que “El chico no quiere ver a su padre”. Un funcionario del Juzgado (del Gabinete Técnico Psico-social, por ejemplo) entrevistará al hijo e informará que él ha confirmado que no quiere ver al padre. Los deseos del chico serán tomados en consideración y se pararán las visitas. La madre estará salvada, el juzgado dispondrá de una “coartada legal”. El padre perderá probablemente el contacto durante muchos años, hasta que el chico sea lo suficientemente mayor para ser independiente de la madre.

¿Cómo tratar el Síndrome de Alienación Parental?

La única salvación para el hijo es el cambio de custodia. El carácter definitivo de esta medida habrá de depender del comportamiento del progenitor alienador. Esta medida deberá ir acompañada de un tratamiento psicológico, en el que habrá que tener en cuenta posiblemente la falta de colaboración del hijo o incluso su negativa total a ello. Si el traslado de los hijos con el progenitor alienado fuera difícil o especialmente complicado, se puede considerar un programa de transición, que incluya también una nueva residencia igualmente de transición, todo ello por supuesto supervisado por los tribunales y personal experto.

A la vez que todo lo anterior, el tribunal debe advertir al progenitor alienador de que toda clase de obstrucción o boicot al tratamiento y al régimen de visitas, será puesto en conocimiento del juez e inmediatamente sancionado.

El lugar de transición puede ser la casa de un amigo, de algún conocido de la familia, e incluso una casa de acogida.

El progenitor alienador retomará el contacto con el hijo cuando haya total seguridad de que no hay riesgo alguno de reprogramación o de que la acción alienadora se reanude. Esto se hará con visitas breves y controladas.

- Para saber más: “S.A.P. HIJOS MANIPULADOS POR UN CÓNYUGE PARA ODIAR AL OTRO”, José Manuel Aguilar Cuenca, Edit. Almuzara. 2004

Madres y el SAP

http://www.diariobahiadecadiz.com/portileercartadirector.htm

M. Carme desde Barcelona (08-08-2008)

Ante todo, como bien se puede deducir por mi nombre, decir que soy mujer y también madre. Yo también estoy separada y siempre he intentado velar por el bienestar de mis hijos. Y jamás he intentado expoliar a mi ex en beneficio propio. Y mis hijos siempre han sido libres de ver o estar con su padre o con su madre con total libertad. Soy autosuficiente económicamente, aunque sea a pesar de trabajar muchas horas y me llena de satisfacción comprobar que puedo tirar adelante por mí misma.
Me cuesta muchísimo comprender como buena parte de mujeres separadas sólo viven pensando en cómo perjudicar a su ex sin importarles el daño que están haciendo a sus propios hijos, a quienes afirman querer tanto y se autodenominan las "mejores madres del mundo".
¿Cómo han podido olvidar que el hecho de que esos hijos están en este mundo ha sido posible gracias a la colaboración del padre?.
¿Acaso piensan que el padre quiere a sus hijos menos que ellas?:
¿Cómo pueden entorpecer y privar un normal régimen de visitas entre el padre y sus hijos?
¿No se dan cuenta de que les están robando la infancia a sus propios hijos, los cuales necesitan también de la figura paterna para su correcto desarrollo como personas?
¿Se han parado a pensar que mientras ellas hacen lo todo lo posible para dejar sin apenas recursos económicos a su ex, lo que consiguen es que el mismo casi no pueda darles a sus propios hijos lo imprescindible?.
¿Que muchos de ellos no pueden vivir con su padre en su propia casa porqué a éste no le queda lo necesario?
Veo a diario como esas "buenas" madres intentan sacar el máximo de pensión posible y no basándose en las necesidades de los hijos que siguen siendo las mismas que tenían antes de la separación, sino en un desmesurado deseo de sacarle lo máximo posible. Y así vemos como las madres a partir de la separación pueden premiar a sus hijos con viajes a EuroDisney, Disneyworld y sitios parecidos, cuando constante matrimonio habría sido impensable que la familia se lo pudiera permitir.
También vemos casos en los que la madre deja sin vacaciones a sus propios hijos con la lágrima de que no pueden permitírselo, que no tienen dinero, etc., y cuando "colocan" a sus hijos con el padre salen de viaje con sus amigas.Lo que acaso ignoran es que esos niños, pequeños ahora, crecerán. Y con ellos crecerá la capacidad de pensar por sí mismos y la memoria de lo vivido y a las cosas que el infundado rencor, el egoísmo y la avaricia de sus madres se han visto obligados a renunciar.Yo las insto a reflexionar ahora para que, en un futuro no muy lejano, cuando miren a los ojos a esos mismos hijos que ellas han utilizado como moneda de cambio para sus viles propósitos, no consigan apenas ver amor en sus miradas.

domingo, 1 de junio de 2008

El desamparo y la desesperación del padre

http://www.noticiaslocales.org/puerto/primeralinea.pdf


Hombres, como Ramón Herrera, denuncian su complicada situación. Por Luis Fernández

Noticias Locales "El Puerto" / 31.05.2008

Custodia compartida Los padres luchan diariamente por la custodia compartida de los hijos ante una legislación que no les protege.

En casos de separación y divorcio la ley otorga, por norma, la custodia de los menores a la madre.

De todos son conocidas las consecuencias negativas que para los hijos tienen los procesos de separación y divorcio en un país como España, en el que, por norma, la guardia y custodia exclusiva de los menores recae en las madres. Una generalización que, evidentemente, perjudica a los niños, sobre todo, teniendo en cuenta que cada familia es un mundo y, por tanto, la legislación no debería aplicarse cual plantilla estándar en todos los casos. Pero la apabullante lentitud de la justicia no permite personalizar la ley y de ahí surge el estereotipo del hombre como individuo sin interés alguno por el bienestar de sus hijos, dejando todo el peso de la crianza sobre las madres por ese derecho, al parecer, natural e intransferible que se le presupone a la persona que engendra. Aunque la realidad es bien distinta, porque buena parte de los hombres se salen de ese típico tópico antes definido manteniendo una lucha diaria por la custodia compartida de los hijos, al tiempo que se enfrentan a un desamparo legal y, además, a su propia desesperación.

La madre no cumple

Más de tres años lleva Ramón Herrera García al frente de su particular odisea desde que decidió poner fin a su anterior relación, la misma que le dio una hija de, ahora, 13 años y a la que no ve desde el pasado mes de enero. Y es que, según cuenta no se está cumpliendo el régimen de estancia y comunicación con el menor (mal llamado régimen de visitas). Por eso en octubre del pasado año acudió a la justicia con el fin de que la ley obligase a su ex pareja a efectuar el acuerdo. Tras conseguir una ejecución forzosa por el periodo de tres meses, Herrera asegura no haber faltado a ninguna de las citas programadas por el juez (martes y jueves y fines de semana alternos) en un virtual punto de encuentro fijado en el Centro Comercial El Paseo, ante la ausencia de una infraestructura propia en el municipio portuense.

De hecho, Ramón dispuso de una autorización del jefe de su empresa para poder salir una hora antes del trabajo y llegar a tiempo a la hora establecida. Los tres meses, y los siguientes hasta la fecha, trascurrieron mientras que Herrera comprobaba como, tampoco, se cumplía la orden del juez a rajatabla. Denuncia tras denuncia, pocas pruebas le sirven a este padre para demostrar que asistió, y asiste, a cada encuentro con puntualidad británica, teniendo en contra la palabra de la madre que asevera que son ella y su hija las que sí están en todas las ocasiones pero Ramón no. No obstante, ocurrió todo lo contrario el pasado martes 27 de mayo cuando Ramón acudió a las siete de la tarde al sitio designado y pudo comprobar, ante la presencia de un testigo y de este medio de comunicación, como, una vez más, su hija no aparecía.

Casi dos horas de repetitiva espera que aumentan la desesperación y el desamparo de un padre que sigue luchando, simplemente, por poder disfrutar de su hija. Ni una llamada recibió Ramón para escuchar una de las tantas excusas que la madre que no cumple la ley ya le ha puesto en varias ocasiones.

"APIF" El lema principal de esta asociación es "el mejor padre son los dos padres"

SAP, un mal que afecta a los menores que sufren una separación conflictiva

Los afectados reclaman más medios para el juez, un equipo psicosocial y puntos de encuentro para el municipio.

Casos como el de Ramón Herrera García hay muchos en todo el territorio nacional, pero concretamente en El Puerto de Santa María, tal y como denuncia este padre, miembro de la Asociación para la Protección Integral de la Familia (APIF), existe "un maltrato institucional por parte de la Junta de Andalucía que deja sin medios al juez, sin un equipo psicosicial, sin puntos de encuentro y con saturación de expedientes".


En este sentido, para Herrera resulta "demencial que en tres años la Consejería de Justicia y Administración
no haya sido capaz de poner a disposición de las familias en conflicto un equipo técnico psicosocial".

Y es que la justicia es lenta en el municipio portuense, como en el resto del país, y en los, aproximadamente, dos años que supone una apelación los menores llegan a sufrir el llamado Síndrome de Alienación Parental (SAP), como, según apunta, es el caso de la niña de Ramón, porque "los hijos no esperan".

No obstante, Ramón García continúa "confiando en la acción de la justicia para que proteja a mi hija de las secuelas que le está produciendo todo este proceso".

SAP

El Síndrome de Alienación Parental supone el desprecio del hijo hacia uno de los progenitores, generalmente el padre, concluyendo en un maltrato psicológico

Los niños con padres con separación traumática, debido a la lucha por la custodia compartida, suelen aprehender el Síndrome de Alienación Parental. Un mal gradual por el que, al estar privados del cariño de uno de sus progenitores (generalmente el padre), comienzan a proyectar un desprecio desmedido por los mismos, inculcado, normalmente, por la madre.

Entra en juego aquí un posible maltrato psicológico para con los hijos que termina por desestabilizar la vida del menor. Además, ese mismo y supuesto maltrato acaba por perjudicar a la parte afectada como consecuencia del SAP que padece el menor y, en este y en la mayoría de los casos, el padre se siente, también, maltratado psicológicamente. Una situación que se agrava cuando, como en el caso de Ramón, se solicita ayuda a las administraciones públicas y se le es rechazada por argumentos discriminatorios.

En definitiva, estas situaciones otorgan un total descrédito a la justicia que no fomenta esa igualdad por la que tanto se lucha en estos tiempos y que no es capaz de permitir el derecho de un padre a serlo.



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Asociación por la Protección Integral de la Familia - Cádiz "APIF-CADIZ"
Nº Registro de Asociaciones Andaluzas 11/1/8188
E-mail contacto: apif-cadiz@hotmail.com
Web: http://apif-cadiz.iespana.es

domingo, 27 de abril de 2008

Un padre separado denuncia a Servicios Sociales por «negligencia» con sus hijos

El hombre acusa a los técnicos municipales de Mieres de «no ver el deterioro» de los menores, al cargo de su madre Francisco Javier González González, vecino de la localidad allerana de Llanos, ha presentado una denuncia contra los técnicos del área de Servicios Sociales de Mieres por lo que considera una «negligencia» con respecto al cuidado de sus hijos. El hombre, separado, asegura que los trabajadores municipales «no se dan cuenta del deterioro que sufren los menores, a cargo de su madre», y asegura que es víctima del síndrome de alineación parental. Cabañaquinta,

Leoncio CAMPORRO

Francisco Javier González González, un jubilado de la localidad allerana de Llanos, ha presentado ante el Juzgado número 3 de Mieres una denuncia contra los responsables del área de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Mieres. González critica que los técnicos municipales, que siguieron el caso de su separación, «han actuado con negligencia, ya que no se dan cuenta de que los menores, al cargo de la madre, han sufrido un notorio empeoramiento de su salud desde que se produjo la separación». Los niños -menores- han quedado bajo la tutela de su madre.
El allerano culpa a los servicios «de no detectar que mi ex mujer no gasta adecuadamente la pensión que le paso para el cuidado de los niños, así como haber consentido el que la madre haya sacado del comedor escolar a los pequeños, sin consentimiento mío ni del juez correspondiente, como así lo dicta la sentencia, que dice, entre otras cosas, que la patria potestad debe ser compartida por ambos cónyuges». «También ignoran que los niños en la actualidad se encuentran un tanto bloqueados por el síndrome de alienación parental, en especial la niña, que pierde peso por una evidente desnutrición», explica González, que pide que «se destituyan de sus cargos a las personas encargadas de este seguimiento, así como solicitar la intervención del juez en el caso de estos menores, que son mis hijos».
El síndrome de alienación parental es un fenómeno desencadenado por uno de los progenitores respecto al otro después de una separación. Este proceso provoca en el niño un deterioro de la imagen de uno de sus progenitores. El síndrome está considerado como una forma de maltrato infantil y, de hecho, existen antecedentes en los que los tribunales han actuado penalmente contra uno de los progenitores por este tipo de maltrato. En España existe, incluso, una Asociación Nacional de Afectados por el Síndrome de Alienación Parental.

martes, 22 de abril de 2008

LA PROTECCIÓN DEL BIEN DEL MENOR EN LOS PROCESOS DE SEPARACIÓN Y DIVORCIO, A EXAMEN. LA COPARENTALIDAD COMO VACUNA CONTRA EL SAP

ASOCIACIÓN DE MADRES Y PADRES POR LA COPARENTALIDAD

Contacto: Fernando Basanta: 675 512 308 E-mail: coparentalidad@yahoo.es

CONFEDERACIÓN ESTATAL DE MADRES Y PADRES SEPARADOS

Pte: Justo Sáenz: 606 731 752 / 943 292 496 E-mail: agipase@euskalnet.net

INVITACIÓN A MESA REDONDA

La Asociación de Madres y Padres por la Coparentalidad de Almería tiene el gusto de invitarles a la Mesa Redonda que, bajo el título

"LA PROTECCIÓN DEL BIEN DEL MENOR EN LOS PROCESOS DE SEPARACIÓN Y DIVORCIO, A EXAMEN. LA COPARENTALIDAD COMO VACUNA CONTRA EL SAP",

tendrá lugar el próximo 5 de mayo, lunes, a las 18 horas, en el Salón de Plenos de la Diputación Provincial de Almería (C/ Navarro Rodrigo, 17, de Almería), y que contará con la participación en la Mesa de:

  • D. JULIO BRONCHAL CAMBRA. Psicólogo, miembro de la Junta Directiva de la Asociación Española Multidisciplinar de Investigación sobre Interferencias Parentales (ASEMIP)

"Metodologías y discursos alternativos para la protección del menor en el ámbito pericial de los Juzgados de Familia. Mitos, prejuicios y estereotipos en la pericia: el experto, a examen."

  • D. JOSÉ MANUEL AGUILAR CUENCA. Psicólogo Forense, autor de varios libros sobre el SAP y sobre la custodia compartida. Miembro de la Asociación Española Multidisciplinar de Investigación sobre Interferencias Parentales (ASEMIP)

"SAP y otros efectos colaterales de la mala gestión institucional del divorcio. ¿La custodia compartida previene el SAP?"

  • Dª CARMEN ÁLVAREZ SEGURA. Mediadora Familiar, Abogada, presidenta de MEDIALMER, asociación que gestiona los programas de "Mediación Familiar", "Atención a Familias con Menores" (AFAME) y "Punto de Encuentro Familiar" subvencionados por la Junta de Andalucía.

"Formación y concienciación de los integrantes de la estructura profesional que interviene con menores y en la que descansan las decisiones judiciales: La alternativa de la Mediación. Importancia de los agentes psico-sociales."

  • Dª MARÍA DEL MAR ROMERO PÉREZ. Psicóloga del Equipo Psico-Social adscrito a la Administración de Justicia en Almería.

"Funciones del Equipo Psico-Social de Familia."

  • Moderador: D. FERNANDO BASANTA ORTEGA, presidente de la Federación Andaluza de Separados (FASE) y vicepresidente de la Asociación de Madres y Padres por la Coparentalidad.

Con el convencimiento de que el debate será de su interés, esperamos su asistencia en el mencionado acto.

En Almería, a 20 de abril de 2008,

COLABORAN:
  • Diputación de Almería
  • Ayuntamiento de El Ejido
  • La Caixa
  • Confederación Estatal de Madres y Padres Separados

FERNANDO BASANTA ORTEGA

675 512 308

ASOCIACIÓN MADRES/PADRES POR LA COPARENTALIDAD

Confederación Estatal de Madres y Padres Separados

www.coparentalidad.org


Federación Andaluza de Madres y Padres Separados (FASE)
Avda. Nicolás Salmerón, 30 - 2ºB
04700 - El Ejido (Almería)
Teléfonos: 639 611 501 / 675 512 308
e-mail: faseandalucia@gmail.com
http://faseandalucia.iespana.es

lunes, 14 de abril de 2008

NUEVO LIBRO DE AGUILAR CUENCA

portada

GUÍA PARA QUE PADRES E HIJOS SUPEREN EL DIVORCIO

Tenemos que hablar. Cómo evitar los daños del divorcio

JOSÉ MANUEL AGUILAR

Colección: TAURUS PENSAMIENTO

Fecha de publicación: abril de 2008


El divorcio supone expectativas frustradas, proyectos rotos y a menudo rencor, pero también debería implicar nuevas oportunidades y esperanzas renovadas. El psicólogo José Manuel Aguilar, máximo experto español en este tema, ofrece una guía esencial para saber todo lo que hay que hacer y evitar desde la toma de decisión, durante el proceso y una vez producido el divorcio, con el fin de que padres, familiares, educadores, psicólogos y abogados encuentren una salida beneficiosa a un problema complejo y cada vez más frecuente.

Para ello, aleja los abundantes mitos que circulan sobre la cuestión, facilita las herramientas necesarias para superar el divorcio y presta una especial atención a los niños y adolescentes implicados, víctimas más vulnerables. Aguilar analiza el comportamiento de una amplia generación de padres, la «generación obediente», que se enfrenta a nuevos retos a menudo difíciles de conjugar. Generalmente éstos pasan menos tiempo con sus hijos, y cuando están con ellos procuran evitar regañarles y ponerles límites. Esa permisividad a veces llega a la renuncia a su labor de educadores en favor de un mínimo tiempo de afecto, y a un continuo pedir perdón cuando se ven obligados a «ejercer de padres».

Las formas en que distintas parejas ponen fin a su relación son muy diversas. Con la intención de cubrir los distintos escenarios que pueden darse en el divorcio y ayudar a superar positivamente sus consecuencias, el autor sigue la historia de un grupo de parejas que han tomado la decisión de divorciarse. A través de ellas ofrece ejemplos de estrategias erróneas o acertadas, explica sus decisiones y permite al lector identificarse y mirar a través de sus ojos para encontrar respuesta o explicación a sus propias preocupaciones y a las de sus hijos.

viernes, 28 de marzo de 2008

Aumenta el síndrome de alienación parental en hijos de padres separados

Publicado el Miércoles, 26 de Mar de 2008 a las 14:56:18 h.
http://www.infomelilla.com/noticias/index.php?accion=1&id=7518

Espinosa asegura que el 30 por ciento de los menores tratados en el Punto de Encuentro Familiar presentan dicha alteración.

Mercedes Espinosa, viceconsejera de la Mujer de Melilla / Autor: Archivo

La influencia negativa que los progenitores separados de sus parejas ejercen sobre sus hijos está aumentando de forma considerable, por la manipulación que, por norma general, ejerce sobre el niño quien tiene su custodia.Así lo ha asegurado a los periodistas la viceconsejera de la Mujer de Melilla, Mercedes Espinosa, quien ha señalado que aproximadamente el 30 por ciento de los menores que son tratados en el Punto de Encuentro Familiar presentan dicha alteración.
Según Espinosa, cada vez es más frecuente la utilización de los niños, a quienes se influye para crear un cierto "rechazo" y "castigar" así a la otra parte de la pareja.La viceconsejera melillense ha censurado que se trate de "manipular" a unos niños, en algunos casos de corta edad, y ha explicado que es precisamente en este aspecto donde más se está incidiendo en el Punto de Encuentro Familiar, una iniciativa que hace posible la aplicación del régimen de visita que establece el juez en cada caso.
"No se puede permitir que se manipule a los niños con tiras y aflojas de una relación de pareja", ha dicho Espinosa, quien ha resaltado la necesidad de actuar en esos casos para eliminar el rechazo que existe, unas veces fundamentado en cierta medida, pero en otras basado en ideas creadas a partir de mentiras.
Según Espinosa, si se detecta el síndrome de alienación parental, lo que se hace es cumplir el régimen de visitas en el propio Punto de Encuentro Familiar hasta que, de forma paulatina, se elimina la visión negativa que existe sobre uno de los dos progenitores.
En la mayoría de los casos, el periodo de adaptación para eliminar el rechazo suele oscilar entre uno y dos meses y requiere una atención especializada por parte de mediadores familiares.Los buenos resultados que está teniendo el Punto de Encuentro, iniciativa en la que colabora el Colegio de Abogados de Melilla, van a propiciar un aumento de las horas de servicio que se prestan, así como del personal del propio centro y de las dependencias que, en breve, cambiarán de ubicación.

MIQUEL-ÀNGEL GARCIA I FERRER 676 82 98 55


EDUARDO VIVES TERUEL
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jueves, 20 de marzo de 2008

SAP usado en las denuncias falsas de violencia domestica, malos tratos, abusos de menores. La perversidad y maldad de madres sin escrúpulos

Marta Pardal escribió:

Resumen el Dr Cardenas sobre el SAP,de la Fundacion retoño,sobre falsas denuncias de violencia o abuso sexual, materia de los tribunales de familia, el Dr. Cardenas es ex juez y trabaja con el Dr Videla quien me asistiera en la nulidad .por favor fw a los que trabajan en familia, esto se da en tribunales de familia con abduccion de menores, una verguenza nacional, desconocida socialmente, yo voy por el cuarto hijo con lavado de cerebro pierden los vinculos familiares.e impiden el contacto , los psicologos no hablan del tema


En efecto, importante doctrina y especialistas en psicología familiar como Richard A. Gardner, habían advertido sobre el denominado “Parental Alienation Syndrome” identificado con la sigla PAS. Este fenómeno lo sufren los hijos cuyos padres separados, mantienen un conflicto grave sobre su custodia.

- su delito, y que cuando lo hacen y demuestran arrepentimiento siempre están mintiendo. Pero que mienten tan bien que es difícil no creerles. Si niega, es un abusador; si confiesa es un abusador y si se manifiesta arrepentido ¡cuidado! está mintiendo.

- Si el padre tiene mal concepto en las otras áreas de su actividad (trabajo, familia extensa, etc.), ello corrobora la denuncia. Y si tiene buen concepto también, por que la versión canónica dice que usualmente los abusadores son buenos ciudadanos, trabajadores, etc.

- Y todo esto, en la versión canónica, va dirigido especialmente contra el padre, más que contra el padrastro. Todos sabemos por sentido común y experiencia de la vida que deben esperarse más abusos del padrastro que del padre de una niña. Sin embargo no es así: según la versión canónica el principal abusador es el padre... Recién hace poco el Dr. Eduardo Padilla se atrevió a decir, en carta a un matutino, que esto se debía a que la mayor parte de las niñas viven con sus padres, no con padrastros: por tanto es lógico que las estadísticas señalen que en el abuso intrafamiliar el porcentaje mayor de abusadores recae sobre los padres. Pero hasta que esto fue dicho, todos creían que ser padre era lo más cercano a ser un abusador: esto cierra coherentemente con la versión canónica sobre la familia patriarcal.

Hay que alejar a la niña o al niño de su padre. Incluso los contactos controlados son peligrosos para la versión canónica: el abusador hace pequeños El PAS es un trastorno que surge principalmente en el contexto de juicios de custodia de hijos. Resulta de la combinación del adoctrinamiento de un padre programador (“lavado de cerebro”) y las propias contribuciones del niño a las calumnias hacia el padre. Es decir, es el resultado de la combinación de un padre (en general aquel que ostenta la tenencia) que agrede al progenitor no conviviente mediante su hijo, descalificándolo y hablándole mal de aquel, y el hijo que, a fin de obtener la aceptación de este progenitor, repite lo que éste quiere para obtener su aprobación. El PAS es una clara forma de abuso y maltrato al menor y que puede derivar en casos de falsa denuncia de abuso sexual contra el padre agredido, en el contexto de una disputa por la custodia del menor.

El propio Gardner destaca que desde su experiencia los casos donde se vislumbra el PAS y emerge una falsa denuncia sobre abuso sexual, en especial luego de un seguidilla de manejos e intentos por lograr la separación por parte del padre que tiene la custodia, la acusación es más probable que sea falsa que verdadera (conf. “Articles in Peer-Review Journals on the Parental Alienation Syndrome”).

Este mismo autor cita casos frecuentes, como cuando el padre que tiene la custodia no quiere que el otro visite a su hijo, se lo hace saber al hijo expresamente o implícitamente cuando lo descalifica o habla de ello a terceros delante del menor, éste en un principio demuestra su negativa a ver al padre (ver Richard A. Gardner “Recent Trends in Divorce and Custody Litigation”, pág. 6).

Siguiendo con estos lineamientos otros autores, como J. Michael Bone y Michael R. Walsh en su publicación “Parental Alienation Syndrome: How to detect it and what to do about it” (traducción: Síndrome de Alienación Parental ¿Cómo detectarlo y qué hacer?) han comprobado que un criterio para detectar el PAS (traducción SAP) es el intenso temor de los niños. En efecto, destacan que los niños tienen un temor innato a que sean abandonados. Este temor se potencia frente a un padre alienador que manipula a su hijo, provocándolo directa o indirectamente a que elija entre ambos padres y para ello descalifica al padre ausente. En reacción a esto el niño imita a su padre alienador para no disgustarlo ante el temor del abandono.

Resultan interesantes las conclusiones arribadas en el Sexto Simposio Anual en Psicología Forense, en Las Vegas, marzo 13 de 1990, titulado “Personality Characteristics of falsely Accusing Parents In Custody Disputes” (traducción: Características de la Personalidad de los padres que realizan acusaciones falsas en Juicios de Custodia). Los especialistas reunidos, citando a Richard Gardner, concluyen que las falsas acusaciones de abuso sexual han aumentado en los últimos tiempos, en especial durante la tramitación de juicios de divorcio o batallas sobre la custodia del menor. Cito textualmente: “Un pequeño número de padres en batallas por custodia o controversias sobre visitas han explotado la epidemia de abuso sexual, utilizando dichos argumentos para promover sus propios intereses a costa de sus hijos y de su ex esposo. Los argumentos se han tornado una forma de éxito seguro para obtener la atención del juez y cortas las visitas”.

A modo de conclusión quiero poner de resalto los siguientes datos estadísticos: “el 77% de los casos de abuso sexual relacionados con divorcios que llegan al programa de Sexualidad Humana en la Universidad de Minesota han resultado ser casos fraudulentos”. En los casos en que los denunciados han sido personas normalmente adaptadas es aún mayor el porcentaje en que esas denuncias devienen falsas.

También en nuestro país profesionales interesados en la temática se han empezado a inquietarse por el aumento de relatos de abuso sexual infantil que resultan no haber sucedido. El Dr. Eduardo J. Padilla, en un artículo reciente, al hacer la “evaluación de la posible influencia de adultos en el relato del niño” destaca la necesidad de hacerse algunas preguntas, como ser: “¿Hay adultos interesados, consciente, o no tan conscientemente, en destruir a otros en una lucha por los motivos que fuera?; … ¿el niño habló primero sobre el tema con un tercero (maestra, amigo, pariente) antes que con la madre, por caso?; … ¿cuál fue la actitud inicial de la madre?”

Asimismo el Dr. Padilla explica a través del relato de diferentes casos que una vez que un niño ha sido inducido a denunciar falsamente este tipo de acciones esto deviene en un convencimiento que luego es muy difícil de contrarrestar.

Destaca también el autor la importancia de evaluar los antecedentes del supuesto abusador ponderando si ha tenido o no contactos o atracciones inapropiados con sus niños u otros niños, y especialmente si ha quedado en destructiva soledad, lo que podría explicar conductas regresivas en varios aspectos de su vida, incluidas las sexuales.

Por último el autor se expresa sobre la inmensa dificultad de los profesionales intervinientes para develar la falsedad o veracidad de las alegaciones vertidas. “La conclusión final fue que entre varios miles de expertos consultados, jueces, psiquiatras, psicólogos, peritos forenses, etc. el número de aciertos entre historias verdaderas y falsas fue casi del 50%, esto es, que si hubieran dicho lo contrario lo mismo hubiera dado”.

- Los jueces, asustados por la versión canónica y el poder de sus fieles adeptos, dictan de inmediato (aún antes de la validación o después de la pseudo validación de la denuncia) medidas cautelares impidiendo al padre abusador, o al padrastro, el contacto con el hijo o la hija. Muchas veces después se descubre que este alejamiento es injusto y que era lo que en realidad la madre denunciante quería lograr. Pero ya es tarde. Meses o años de incomunicación se trasforman en alejamientos o abandonos de por vida con mucha facilidad. La parentectomía está lograda.

- Al padre no se le recibe ni escucha nunca. Ni antes, ni después de la validación. Ante su sorpresa, los profesionales de la validación ya lo han condenado sin sentencia.

- Esta condena no tiene remedio, por lo siguiente: la versión canónica dice que los abusadores casi nunca confiesan gestos, miradas, insinuaciones, que reviven la victimización. Lo mejor era borrarlo del todo.


3. Otros efectos no queridos de la versión canónica.

Ya se ha hablado de algunos de los efectos no queridos de la versión canónica. Todas las denuncias eran creídas, sin discriminar los casos ni requerirse pruebas.

Los procesos, naturalmente, terminaban sin condenas, y los niños y las niñas terminaban sin padres varones.

Pero la versión canónica, frente a este desastre no querido, ensayó dos tipos de respuestas. La primera fue exigir condenas basadas en la sola declaración del niño o niña... validada por miembros de la clerecía. Fue tal la fuerza con que convencieron a jueces y funcionarios que, de no creer lo que decían los niños, los estaban revictimizando, que lograron condenas con la sola declaración de éstos, contrariando todos los principios del derecho penal. Hoy se empieza a sospechar que hay inocentes presos, y chicos sin padres, por esta ideología.

Pero la versión canónica seguía enseñando que esto era bueno con un segundo argumento: gracias al proceso penal y gracias a la decisión del juez de familia de prohibir todo contacto entre padre e hija, “la ley” había entrado en la cabeza de la niña abusada.

Trataré de explicarme: según la versión canónica, el padre abusador dictó una ley familiar en beneficio propio y las mujeres de la familia la aceptaron y la sufrieron. La niña tiene dadas vuelta o confusas las nociones de lo que está bien o está mal. Como el padre no va a cambiar estas nociones motu propio, la Justicia cumple la función paterna e instaura la ley correcta, la ley de la discriminación y el respeto mutuo en el aparato psíquico de la niña, al decir el derecho, sancionar al culpable y alejarlo de la víctima.

Esto alentó durante un tiempo a los acólitos (fervientes o simplemente seguidores) de la versión canónica. Hasta que los hechos los hicieron dar cuenta de que... tampoco eso era verdad. Azorados, jueces, defensores y otros funcionarios comenzaron a comprobar que, aún en los casos en que realmente se comprobaba el abuso, y a pesar de las condenas y de los alejamientos, las mentes de los niños y niñas abusadas seguían captadas y programadas por los abusadores. Y que cuando ellas mismas querían alejarse, no era por la condena judicial sino por motivos personales más hondos. No era verdad aquello de que la Justicia introducía la ley social en la familia y en la psiquis de sus miembros, a manera de indicador de lo bueno y lo malo. La Justicia se quedaba a las puertas de la familia.


4. La revisión de la versión canónica.

Los efectos no queridos de la versión canónica fueron tan graves y destructivos que la denuncia de abuso sexual está cayendo en descrédito, lo que es gravísimo. Por fortuna, voces autorizadas y experimentadas comenzaron a tiempo a reaccionar, señalando que el problema no era la denuncia de abuso sexual en sí misma sino la forma en que era manejada y la ideología subyacente a esa forma. Eduardo Padilla, Marta Albarracín y otros levantaron sus voces en defensa de algo que ellos también habían construido.

Hoy comienza el fuero de familia a inclinarse por soluciones que eliminen la inflexibilidad de la versión canónica y defiendan mejor los derechos de niños y niñas. Éstas son:

· Prestar la debida atención a la denuncia formulada por el niño o niña, pero exigir otras pruebas sobre todo cuando se trata de una separación o divorcio destructivo y puede presumirse que uno de los progenitores está interesado en obstaculizar o interrumpir la relación del otro con el o los hijos. Verificar bien si puede tratarse de un caso de inducción consciente o inconsciente, o de un supuesto de “síndrome de alienación parental”.

· En los casos precedentes, no interrumpir los contactos de padre e hijo sin que se produzcan esas otras pruebas. Ese contacto podría ser controlado, si es necesario para la seguridad del niño o niña.

· Se ha visto lo determinante que es que sea el mismo padre quien rectifique la conciencia de su hija, mediante la confesión y el público arrepentimiento. Para tener más posibilidades de lograr este objetivo final, es imperioso integrar al padre acusado de abuso a todas las decisiones que se tomen sobre el futuro del niño. Escucharlo siempre, salvo que haya sentencia que lo prive de la patria potestad, no implica darle la razón. Pero sí hacerle notar que su vínculo y sus obligaciones siguen intactas, y que tiene derecho a ser oído y responsabilidad de manifestar lo que le parezca mejor para su hijo o hija.


5. Conclusiones.

a. La posibilidad de realizar denuncias de abuso sexual intrafamiliar es una conquista importante de nuestra sociedad y nuestro derecho. Como tal, tiene que ser defendida y vigorizada.

b. La denuncia de abuso sexual intrafamiliar está cayendo rápidamente en descrédito por que está sirviendo a quienes, víctimas del “síndrome de alienación parental” quieren practicar parentectomías.

c. Estas parentectomías se ven favorecidas, no por la denuncia de abuso sexual intrafamiliar en sí misma, sino por la ideología subyacente y los modos de operar que la versión canónica imperante considera los únicos válidos.

d. La versión canónica señalada no es la única forma de interpretar el abuso sexual intrafamiliar, ni los modos de operar que propone son los únicos que aseguran a los niños y las niñas un futuro mejor.

e. Existen otras formas de pensar el abuso sexual intrafamiliar y de operar con las denuncias, que no sólo se ajustan más al derecho, sino que también impiden que un buen número de niños y niñas se queden sin padres. Corresponde entonces aplicarlos de inmediato, para evitar que en poco tiempo la denuncia de abuso sexual intrafamiliar se transforme trágicamente en algo ridículo.


Bibliografía:

- Hollida Wakefield y Ralph Underwager, “Personality Characteristics of Falsely Acusing Parents in Custody Disputes”, Sexto Simposio anual en Psicología Forense, Las Vegas, Nevada, 13 de marzo de 1990.
- J. Michael Bone y Michael R. Walsh, “Parental Alienation Syndrome: How to Detect it and What to Do About it”.
- Richard Gardner, Articles in Peer-Review Journals on the Parental Alienation Syndrome (PAS).
- Deirdre Conway Rand, “The Spectrum of Parental Alienation Syndrome” (Part II).
- Richard Gardner, “Recents Trends in Divorce and Custody Litigation”.
- Glen F. Cartwright, “Expanding the Parameters of Parental Alienation Syndrome”.
- Eduardo J. Padilla, artículo inédito sobre la “Ponderación de los Relatos de Abuso Sexual Infantil”.


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LA OTRA VERDAD SILENCIADA

"Sin pelos en la lengua".

Con "La otra verdad silenciada" D. Francisco Serrano Castro, Juez de familia del juzgado Nº 7 de Sevilla vuelve a poner el dedo en la llaga sobre suicidios é inmigración para una vez más decirles a nuestros dirigentes que se equivocan, y se seguirán equivocando hasta que aprendan a oír a las voces expertas de profesionales de tanta alta envergadura.

El artículo:

LA OTRA VERDAD SILENCIADA

En lo que va de año, me han alarmado varias noticias, que han pasado sin pena ni gloria, por no haber transcendido o haber merecido un breve comentario en la prensa local. En primer lugar destacar que las seis mujeres víctimas de violencia machista, lo han sido por extranjeros, lo que lejos de ser una referencia xenófoba y racista, viene a confirmar el criterio de que la educación en el valor de la igualdad aún no ha alcanzado a los inmigrantes de otras culturas, sin perjuicio de que esa macabra realidad se utilice para arremeter contra el resto de la población masculina a la que los ultra ortodoxos del falso progreso no tienen, eso sí, ningún rubor en discriminar por el hecho de ser sospechosos, dada su condición de padres, compañeros, maridos, exmaridos o novios.
Luego también casi se ha ignorado, como tantos otros, el caso del padre, guardia civil, que se suicidó en Ayamonte cuando fue a ser detenido tras ser denunciado por su esposa con quien había mantenido una discusión. Sin conocer el alcance de la supuesta agresión, lo cierto es que cualquier persona normal se percata de la tragedia que ha provocado un incidente que, aunque injustificable, ha terminado literalmente con una vida y una familia. Y de esos, cientos. En Sanlúcar de Barrameda, una señora asesina a puñaladas a su marido, y por supuesto no se trata de un acto de violencia de género pues él era un hombre. Por último la semana pasada, en Sevilla, una chica le raja el vientre a su novio en plena calle, dejándole las tripas al aire. A lo peor si sobrevive le acusen a él de maltrato pues, antes, ella dice que le había insultado. En fin, un despropósito, una aberración que genera una nueva y preocupante desigualdad, que es el germen de la violencia, porque ya se sabe que el que siembra vientos recoge tempestades, lo que, probablemente le importe un pimiento a quienes tienen la exclusiva de aprovecharse de esa triste cosecha humana.

FRANCISCO SERRANO CASTRO

LA OTRA VERDAD SILENCIADA

"Sin pelos en la lengua".

Con "La otra verdad silenciada" D. Francisco Serrano Castro, Juez de familia del juzgado Nº 7 de Sevilla vuelve a poner el dedo en la llaga sobre suicidios é inmigración para una vez más decirles a nuestros dirigentes que se equivocan, y se seguirán equivocando hasta que aprendan a oír a las voces expertas de profesionales de tanta alta envergadura.
El artículo:

LA OTRA VERDAD SILENCIADA

En lo que va de año, me han alarmado varias noticias, que han pasado sin pena ni gloria, por no haber transcendido o haber merecido un breve comentario en la prensa local. En primer lugar destacar que las seis mujeres víctimas de violencia machista, lo han sido por extranjeros, lo que lejos de ser una referencia xenófoba y racista, viene a confirmar el criterio de que la educación en el valor de la igualdad aún no ha alcanzado a los inmigrantes de otras culturas, sin perjuicio de que esa macabra realidad se utilice para arremeter contra el resto de la población masculina a la que los ultra ortodoxos del falso progreso no tienen, eso sí, ningún rubor en discriminar por el hecho de ser sospechosos, dada su condición de padres, compañeros, maridos, exmaridos o novios.
Luego también casi se ha ignorado, como tantos otros, el caso del padre, guardia civil, que se suicidó en Ayamonte cuando fue a ser detenido tras ser denunciado por su esposa con quien había mantenido una discusión. Sin conocer el alcance de la supuesta agresión, lo cierto es que cualquier persona normal se percata de la tragedia que ha provocado un incidente que, aunque injustificable, ha terminado literalmente con una vida y una familia. Y de esos, cientos. En Sanlúcar de Barrameda, una señora asesina a puñaladas a su marido, y por supuesto no se trata de un acto de violencia de género pues él era un hombre. Por último la semana pasada, en Sevilla, una chica le raja el vientre a su novio en plena calle, dejándole las tripas al aire. A lo peor si sobrevive le acusen a él de maltrato pues, antes, ella dice que le había insultado. En fin, un despropósito, una aberración que genera una nueva y preocupante desigualdad, que es el germen de la violencia, porque ya se sabe que el que siembra vientos recoge tempestades, lo que, probablemente le importe un pimiento a quienes tienen la exclusiva de aprovecharse de esa triste cosecha humana.

FRANCISCO SERRANO CASTRO

Psiquiatría - Síndrome de Alienación Parental


http://www.vivirmejor.es/es/psiquiatria/noticia/v/27/actualidad/viernes-ma-luisa-ferreros-psicologa-infantil-02964.html

A raíz de una separación, los hijos pueden sufrir el síndrome de alienación parental. Todo ello comporta serias alteraciones emocionales que afectan en el correcto desarrollo del niño.

La Señora Maria Luisa Ferrerós, psicóloga infantil explica que el síndrome de alienación parental se da en casos de divorcios y separaciones difíciles, en los cuáles uno de los progenitores malmete la idea del otro progenitor en el niño, es decir, pone al niño en contra del progenitor contrario. Puede pasar tanto del padre hacia la madre como de la madre hacia el padre.
Llegan a confundir al niño hasta tal punto que el niño no sabe en quien tiene que confiar, y esto puede degenerar en depresión infantil, en una bajada del rendimiento escolar o un fracaso escolar, en varias consecuencias importantes incluso en la autoestima y en toda la información de personalidad del niño.

A veces el que esta más resentido por la ruptura es el que intenta meter al niño para que decida quien es el padre bueno o el malo, y quien tiene la culpa. El niño esta en medio y la confusión para él es enorme.

Normalmente la señal de alarma la suele dar la escuela porque el niño empieza a mostrar falta de atención, empiezan a bajar las notas, no juegan con los otros niños y hay un cambio en su conducta importante, es entonces cuando el colegio advierte a los padres, y normalmente el padre que esta más preocupado por el niño es el que decide tomar cartas en el asunto.
La señora Ferrerós responde a las siguientes preguntas en el audio que encontrarán a continuación y que ayuda a entender todo acerca del síndrome de alienación parental:

El síndrome de alienación parental…
  • ¿en qué consiste?
  • ¿Qué le pasa al niño?
  • Generalmente estas ideas las "inculca" quien tiene la custodia.
  • ¿A un niño de 13 años puede llegarle a influenciar tanto lo que diga la mama que llegue a odiar al padre?
  • ¿En casi ningún caso no hay motivo de odio? (es una estrategia para alejarlo de la pareja)
  • ¿Y qué alteraciones emocionales puede conllevar este síndrome al niño?
  • ¿A este niño le va costa a confiar en los demás?
  • ¿Y una vez descubre que todo ha sido una "manipulación" que relación se establece con la mama?Otra alteración que están sufriendo algunos escolares es el terror a que les secuestren a raíz de las noticias que últimamente están apareciendo en medios de comunicación.
  • ¿Tienen miedo a salir a la calle solos?
  • ¿Y cómo se manifiesta este miedo? (pesadillas nocturnas…)
  • ¿cuándo debemos llevar nuestro hijo al psicólogo?

NOTA: PARA OIR LA ENTREVISTA CON LA SEÑORA MARIA LUISA FERREROS, PSICOLOGA INFANTIL, PINCHAR EN:
APIF-CADIZ,
EL MEJOR PADRE LOS DOS PADRES
CUSTODIA COMPARTIDA, SI
DENUNCIAS FALSAS, NO
MEDIACION FAMILIAR, SI
SINDROME DE ALIENACION PARENTAL, NO
Por el derecho de los niños/as a ser criados por ambos padres
consultas y contacto:
Nº Registro de Asociaciones Andaluzas 11/1/8188

lunes, 3 de marzo de 2008

MARIANO ORTA de PAPAHUELVA solicita adhesión a la solicitud de la Asociación Americana de incluir el SAP en el vademécum de enfermeddaes mentales

SINDROME DE ALIENACION PARENTAL

Por favor colaboremos, porque además de que muchos niños sufren de SAP y ni siquiera lo saben, en muchos paises incluyendo el nuestro ni siquiera es reconocido como enferemedad, pero peor aun a quien lo ocasiona ni siquiera se le castiga.

Todo delito contra los hombres, las mujeres y los niños debe ser castigado....toda enfermedad debe reconocerse para al menos empezar a tratarla.


CIRO ALFONSO MANTILLA CORREA
PADRES POR SIEMPRE COLOMBIA
CARRERA 15 No. 74 -15 OFICINA 407
TEL. 3490431 - 3125907 - 4932942
Cel. 3112228967

Huelva, 9 de Diciembre del 2.007


Padres sufridores:

Hago mi más entusiasta recomendación, para que todos aquellos simpatizantes y afines de la Asociación "papahuelva" , que consideren el S.A.P. como un verdadero MAL MAYOR padecido por nuestros hijos, tras la separación matrimonial, se adhieran a la propuesta de la especializada Asociación Americana que trata de incluir al S.A.P. en el vademécum de enfermedades mentales. Creo firmemente, que todos estamos de acuerdo en que, de hecho, así es, por cuanto supone para nuestros hijos una distorsión mental de la realidad que le rodea que en nada tiene que ver con la experiencia fáctica de los comportamientos del progenitor rechazado por su hijo.

El formulario que se adjunta al final de este correo, debe ser cumplimentado y enviado con el "acepto" a la respectiva propuesta que la entidad americana encargada incluir al S.A.P. entre las enfermedades mentales dirige al órgano internacional pertinente.

Yo personalmente, lo he cumplimentado y expresado mi "aceptación". En nombre del sentido de la responsabilidad paterno-filial, ruego que así lo hagan todos aquellos padres que tengan a bien leer este correo.

Todo sea por el esclarecimiento de la verdad, en aras de ajusticiar, en su momento, el daño mayúsculo que a nosotros y a nuestros hijos nos están obligando a soportar quienes se empeñan cada día en que padezcamos el humillante rechazo de nuestros queridos hijos.

Quiero expresar mi agradecimiento a UNION DE SEPARADOS, promotor en los foros de esta brillante campaña de adhesiones a la Asociación americana que lucha por el reconocimiento clínico del S.A.P.

Mariano Orta.

"Usedimad Asociaciación Padres Separad@s de Madrid" escribió:
Si quieres que se incluya el SAP en el DSM-IV, pincha el enlace correspondiente:
SAP, INCLUSION EN DSM-IV
Si consideras que el SAP debe estar considerado como una afección sicológica
Solicita la inclusion del SAP en el DSM -IV

Saludos
Dept. Comunicación
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Blog sobre SAP

Programados para odiar a papá

EL PAÍS 29/11/2007 CARMEN MORÁN

Jueces y educadores empiezan a prestar más atención al secuestro emocional La solución es trabajar con los adultos, que acepten la figura del otro
Los expertos calculan que un 5% de las visitas a los hijos no se cumplen Los casos más graves pueden terminar en el suicidio del menor
Los chicos suelen rechazar la comida del padre por si está envenenada Programados para odiar a papá (pulsar para acceder)
Numerosos padres separados inoculan a sus hijos el rechazo al otro - Un fenómeno grave que escapa a la frialdad de la actuación judicial


Antonio Gómez

ERSOL-SP
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domingo, 10 de febrero de 2008

OTRO CASO DE CAMBIO DE CUSTODIA POR SAP

Los juzgados y tribunales cada día son más inflexibles con las madres que impiden la relación del hijo con el padre.


Juzgado de Primera Instancia n.º 14 de Bilbao (Familia)

Tema: CAMBIO DE GUARDA Y CUSTODIA POR SÍNDROME DE ALIENACIÓN PARENTAL
Clase de resolución: Sentencia
Fecha: 26 de octubre de 2007
Magistrado-Juez: Ilmo. Sr. D. Aner Uriarte Codón
Resumen: Acreditada que la voluntad del hijo de no relacionarse con su padre ha sido dirigida y manipulada por la madre, se acuerda el cambio de custodia, si bien, dada la animadversión que sufre tiene el menor frente al padre, se acuerda que transitoriamente el menor se traslade a convivir con la abuela paterna.


En Bilbao (Bizkaia), a 26 de octubre de dos mil siete.
Vistos por el Ilmo. Sr. D. Aner Uriarte Codón, Magistrado-Juez de Primera Instancia núm. 14 de Bilbao (Bizkaia) y su partido, los presentes autos de modificación de medidas definitivas seguidos en este Juzgado con el número de procedimiento 507/07; siendo parte demandante y reconvenida Dña. ..,representada por el procurador de los Tribunales D… y asistida por la letrada Doña. ...; y parte demandada y reconviniere D representado por la procuradora de los Tribunales Doña y asistido por el letrado D. ...; y siendo parte también la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, al existir un menor de edad; en virtud de las facultades que me han sido dadas por la Constitución y en nombre del rey, dicto la siguiente sentencia.

ANTECEDENTES DE HECHO
Primero. Con fecha 12 de marzo de 2006, por Dña. ... se presentó demanda de modificación de medidas definitivas frente a D en relación a las medidas acordadas en la sentencia, también de modificación de medidas definitivas de fecha 17 de diciembre de 2004, aprobado por sentencia de divorcio de fecha 17dejuniode2005.
Segundo. La demanda se admitió mediante auto de fecha 15 de marzo de 2007, dándose traslado a la parte demandada para que compareciera y contestara a la misma, así como al Ministerio Fiscal, quien contestó el 26 de marzo de 2007.
La parte demandada presentó su escrito de contestación en fecha 23 de abril de 2006, formulando asimismo demanda reconvencional, que se admitió mediante auto dictado el 7 de mayo de 2007.
Tercero. La parte actora contestó a la reconvención el 23 de mayo de 2007, así como el Ministerio Público, quien lo hizo el 8 de mayo de 2007. La vista se señaló inicialmente para el día 24 de julio de 2007, si bien se suspendió para la práctica de la prueba pericial propuesta por la parte demandada, celebrándose final mente el 16 de octubre de 2007, con el resultado que obra en autos.
FUNDAMENTOS DE DERECHO
Primero. El art. 91 del Código Civil (así como el art 775 de la Ley de Enjuiciamiento Civil) establece que las medidas a que se refieren y explicitan los preceptos siguientes y el art. 90 del mismo texto legal, acordadas en las sentencias de nulidad, separación o divorcio, pueden ser modificadas con posterioridad, a tenor del carácter temporal de las mismas, pero para que ello se produzca es menester que concurra un presupuesto fundamental, mencionado en los dos artículos precitados, cual es un cambio sustancial de las circunstancias que dieron lugar a la adopción de determinados acuerdos o determinación judicial, mutación que además de existir ha de tener relevancia y significación en el contexto de las relaciones y ha de ser sometida a consideración según lo que la experiencia pretende. Es verdad que significan una quiebra de la llamada «santidad» de la cosa juzgada, al permitir la modificación de las decisiones judiciales en el punto relativo a los efectos o medidas económicas personales y familiares dimanantes de la situación de crisis matrimonial.
Pero tal variación viene condicionada por una alteración sustancial de las circunstancias que se tuvieron en cuenta por el juzgador al dictar el último de los pronunciamientos acerca de esta materia, tan frecuentemente controvertida en los procesos de esta índole, de tal manera, en definitiva, que la fuerza argumentativa debe concentrarse en mostrar la alteración sustancial y significativa de las circunstancias o los eventos no eludibles. Ello es así porque un mínimo de seguridad jurídica, unido a los términos que emplean los citados arts. 90 y 91 indican que la regla general es la inalterabilidad de esas medidas y la excepción su modificación (STC 86/1986), de forma que sólo podrá tener éxito la pretensión del cambio cuando se produzcan alteraciones permanentes, y no meramente transitorias o contingentes, en los ingresos del deudor, sin que deban tenerse en cuenta las pequeñas fluctuaciones en la referida situación económica, e igualmente deberán rechazarse de plano las alteraciones por dolo o culpa de aquél. De modo que, el término legal «sustancial», referido a las alteraciones que se pretendan conseguir, es el elemento normativo básico, cuya interpretación debe realizarse de acuerdo con los siguientes parámetros:
a) Que por alteración «sustancial» debemos considerar aquellas de notoria entidad, con importancia suficiente para producir una modificación de lo convenido o de lo acordado, judicialmente, de modo que las simples fluctuaciones de ingresos, de poca importancia, no pueden dar lugar a dicha pretensión modificativa. Para ello habrán de tenerse en cuenta, por ser parámetros relativos, los ingresos de cada progenitor, o bien únicamente los del deudor, si él solo tuviera ingresos propios.
b) Que tales cambios o alteraciones sean imprevistos, de modo que surjan por acontecimientos externos al deudor, sin posibilidad de previsión anticipada, en término de ordinaria diligencia.
c) Que tales alteraciones tengan estabilidad o permanencia en el tiempo y no sean meramente coyunturales, sino con estructuración suficiente en los ingresos o fortuna del deudor que hagan necesaria la modificación de la medida, excluyéndose toda forma de temporalidad.
d) Que tengan por finalidad conseguir el mayor de los equilibrios en las prestaciones para con los hijos, no penalizándose, en todo caso, futuros matrimonios, a los que tienen indudable derecho los progenitores que lo deseen contraer, o la concepción de nuevos hijos, dentro o fuera del matrimonio, equilibrándose, si fuera el caso, las prestaciones que se deben para todos los hijos, por partes iguales, anteriores y posteriores a la situación de crisis matrimonial anterior.
e) Que es indiferente que la situación anterior haya sido convenida anteriormente mediante concierto de voluntades plasmada en convenio regulador de la separación o del divorcio, o bien impuesta judicialmente, porque de lo que se trata es de calibrar si se han producido variaciones o modificaciones sustanciales que hagan necesario un replanteamiento de las prestaciones, sin que deba darse mayor valor a lo convenido entre las partes, por carecer de justificación.
f) Que si la alteración, aunque sea sustancial, ha devenido por dolo o culpa del que tiene obligación de prestar alimentos o cualquier otra contribución económica, no puede producirse su cambio o modificación, ya que habrá sido intencional o culposamente conseguida. No se pueden abandonar voluntariamente las diferentes fuentes de ingresos con que se cuente (empleos, fundamentalmente) y alegar después alteración sustancial de su fortuna para intentar así disminuir la contribución económica a su familia anterior, so pena de fraude de ley, abuso de derecho o quebrantamiento de los principios de la buena fe.
g) Que en dichos cambios no puede perderse de vista que cualquier medida que afecte a un hijo menor de edad debe estar inspirada en el superior principio del bonum filii. Así lo consagra, en el marco de las normas fundamentales inspiradoras de nuestro ordenamiento jurídico, el art. 39 de la Constitución, lo que, a nivel de legalidad ordinaria, es desarrollado por los arts. 2 y 11.2 de la Ley Orgánica de Protección Jurídica del Menor, de 15 de enero 1996, en cuanto proclaman el interés superior de los menores sobre cualquier otro interés legitimo que pudiera concurrir, así como la supremacía del mismo en cuanto pauta de actuación de los poderes públicos. Con carácter más concreto, los arts. 91 y 92 del Código Civil disponen que, en los supuestos de separación, divorcio o nulidad del matrimonio de sus progenitores, las medidas judiciales serán adoptadas en beneficio de ellos.
h) Por ultimo, la existencia de una modificación radical de las circunstancias ha de ser probada por quien solicita el establecimiento de nuevas medidas. En efecto, la alteración de las circunstancias debe de ser plenamente acreditada como real, descartando toda ficción, por imponerlo así la seguridad jurídica, puesto que supone dejar sin efecto en alguna medida lo acordado en una resolución judicial firme y ejecutoria. De este modo, toda la fuerza argumentativa debe concentrarse en mostrar la alteración sustancial y significativa de las circunstancias o los eventos nuevos no eludibles, utilizando para ello todos los medios de prueba admitidos en derecho, recayendo conforme al art. 217 de la ley procesal, la carga de la prueba sobre el cónyuge que solicita la modificación, debiendo además tenerse en cuenta que la actividad probatoria ha de dirigirse tanto al momento en que concurrían las circunstancias existentes cuando se adoptaron las medidas cuya modificación se pretende, como al momento actual, a fin de valorar si existe o no cambio en las mismas.
Segundo. En el presente procedimiento por la parte actora se solicita la suspensión de las visitas acordadas mediante sentencia de modificación de medidas dictada el 17 de diciembre de 2004 (confirmada por sentencia de la Audiencia Provincial de Eizkaia dictada el 9 de enero de 2006), hasta que el menor decida volver a tener contacto con su padre, o los profesionales que lo tratan consideren oportuno para el bienestar emocional de éste, la celebración de las visitas.
La parte demandada se opuso a lo peticionado de contrario, solicitando la atribución al demandado de la guarda y custodia concedida a la madre (desde la sentencia de separación), fijando un régimen de visitas a favor de aquélla, así como una obligación de pago de alimentos en función de los ingresos de aquélla. En la vista se matizó la petición de parte, solicitando una fase provisional de estancia del menor con algún miembro de la familia paterna, con carácter previo a que aquél acabe residiendo con su padre.
Por último, el Ministerio Fiscal se pronunció a favor del cambio de custodia, del padre a la madre, solicitando que también se articule un periodo provisional.
Las partes se encuentran separadas por sentencia de fecha 7 de febrero de 1997, en la cual se atribuyó la custodia del menor a la madre, hoy demandante, y se fijaron visitas a favor del padre; ratificando tales extremos la sentencia de la Audiencia Provincial de Bizkaia de fecha 11 de mayo de 1998. Las visitas se suspendieron mediante auto dictado el 14 de abril de 1998; dictándose posteriormente sentencia de divorcio en fecha 9 de abril de 2001, en la que se acordaba mantener la suspensión de visitas; extremo que fue ratificado mediante sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Bizkaia el 9 de noviembre de 2005. Por último, mediante la referida sentencia de modificación de medidas definitivas de fecha 17 de diciembre de 2004, se recuperaron las visitas, fijándose las mismas de manera gradual; lo que fue, asimismo, confirmado por sentencia de la Audiencia Provincial de Bizkaia dictada el 9 de enero de 2006.
Tercero. Con carácter previo al inicio de la amplia prueba practicada, debe señalarse que por este Juzgador ya se fijó al inicio de la vista el objeto del procedimiento. El mismo consiste en valorar si los hechos acaecidos desde la resolución que se trata de modificar hasta la actualidad pueden dar pie a las modificaciones solicitadas por cada parte; sin que por razón de cosa juzgada puedan valorarse de nuevo (en una suerte de nueva instancia) los hechos anteriores a la referida sentencia de 17 de diciembre de 2004.
Asimismo, y en esa misma línea, la exigencia de cosa juzgada debe extenderse a considerar, a partir de la sentencia absolutoria de la Audiencia Provincial de Bizkaia dictada el 30 de enero de 2002 (sentencia que revoca la dictada por el Juzgado de lo Penal n.° 3 de Bilbao, de fecha 16 de marzo de 2001), que no existieron los abusos sexuales a los que la parte actora hace referencia en sus alegaciones. Es decir, independientemente de que se haya tratado de valorar la importancia de una condena penal en primera instancia y el argumento para su posterior revocación, a través del instituto antes citado, y por elemental principio de seguridad jurídica, debe partirse de la base que los abusos sexuales no tuvieron lugar; y asimismo (y en virtud del mismo argumento, relacionado con la sentencia civil) que el padre tenía derecho a relacionarse con su hijo en diciembre de 2004, puesto que una sentencia de este mismo Juzgado acuerda, tras valorar la prueba practicada en tal resolución judicial, que el padre era idóneo para visitar a su hijo.
Cuarto. Partiendo de esas dos premisas, inexistencia de los abusos sexuales y conveniencia de la reanudación de visitas a fecha 17 de diciembre de 2004, es un hecho indiscutido que desde esa fecha hasta la actualidad, el régimen de visitas gradual minuciosamente fijado en tal resolución, ha resultado un completo fracaso. Las visitas, en su modalidad inicial de media hora cada quince días en el punto de encuentro, solo tuvieron lugar en tres ocasiones, asistiendo el padre en numerosas ocasiones sin que su hijo apareciera, y desistiendo finalmente el mismo de continuar con las visitas, tras acudir al punto de encuentro en octubre de 2006 y comunicar su intención al respecto. Asimismo, de la prueba practicada, resulta meridiano que el hijo presenta en la actualidad un rechazo absoluto hacia el demandado, » partir de una creencia de perjuicio y daño hacia él, exigiendo una reparación del daño, y manifestando su voluntad de no querer estar con él de ninguna manera posible. Así se pone de manifiesto en In audiencia del menor practicada y en el informe pericial del equipo psicosocial de fecha 12 de julio de 2007.
Analicemos, de esta forma, los motivos de tal fracaso que, desgraciadamente ha convertido en papel mojado lo determinado en una sentencia (ratificada íntegramente en segunda instancia) en la cual se trató de solucionar, de la mejor manera posible y a través del correspondiente proceso judicial, el conflicto planteado por el profundo desacuerdo de los progenitores del menor. La parte actora sostiene al respecto, que la causa radica en un rechazo total del propio hacia su padre, cuyo contacto (o perspectiva de contacto) le produce un retroceso en su terapia; sosteniendo, a partir del posterior desistimiento del demandado de cara a continuar con las visitas, la necesidad de suspender las mismas. Sin embargo, de la amplia prueba practicada se desprende una anormalidad en el referido comportamiento del menor, que lleva a entender que su voluntad, a la hora de relacionarse con su padre, ha sido dirigida y manipulada por el progenitor custodio, esto es, su madre. A esta conclusión se llega a partir de los siguientes elementos de prueba:
Así, en primer lugar, ya en el informe pericial elaborado por la psicóloga Doña (recordemos, perito imparcial designado judicialmente), en fecha 12 de julio de 2007, y sobre el cual se ratificó en el acto de la vista, se constata una actitud poco colaboradora de la señora y un intento de intervención en la metodología de la prueba con un perito de parte, que tuvo que ser rechazado por la propia profesional. Asimismo, se aprecia en el menor un pensamiento inflexible respecto a su padre, con un razonamiento moral pre convencional sin llegar a considerar ambigüedades, y buscando el castigo retributivo de su padre, lo que le lleva a concluir que su situación psicológica es inducida, o cuanto menos, reforzada. En la vista aclaró que ese pensamiento de propio de niños de 7 u 8 años (se encuentra próximo a cumplir 14 años), muestra una inmadurez a partir de esa inflexibilidad y la ausencia de alternativa posible observada, considerando muy probable que su discurso haya sido reforzado, y apreciando una simbiosis entre madre e hijo, quienes se refuerzan mutuamente sus ideas. Extremos que también se pudieron apreciar de manera indiciaría en la exploración practicada al menor en fecha 19 de julio de 2007, en el que por este Juzgador se apreció una insistencia del menor en relatar lo que su padre le hizo, describiendo conductas ciertamente desagradables de carácter coprofágico no recogidas, ni siquiera, en los hechos probados de la sentencia penal condenatoria en primera instancia (resolución de fecha 16 de marzo de 2001 aportada como documento n.° 1 de la contestación a la demanda reconvencional); así como describiendo un episodio violento (tampoco recogido en sentencia alguna) en el que el demandado le amenazó con arrojarlo por la ventana.
En segundo lugar, en su interrogatorio, Dña. ... manifestó que las visitas no se celebraron porque ... no quiso acudir a las mismas, que ella le animó pero que no podía obligarle a ir pues su hijo es alto y tiene más fuerza, que ella no avisaba al punto de encuentro, y que tampoco sabía si su hijo lo hacía (si bien posteriormente supo que era el propio ... quien había llamado en ocasiones para avisar que la visita no tendría lugar). Resulta significativo, en este punto, que una progenitora custodia delegue (al parecer, en contra de su propia voluntad) la decisión de celebración de unas visitas decididas judicialmente, en su hijo, el cual (no se olvide), contaría a finales de 2004 con 11 años recién cumplidos; y que no se apercibiera de que ese menor llamaba habitualmente al punto de encuentro para comunicar su inasistencia. Actitud que, por otra parte, no se corresponde a la legítima línea de actuación judicial llevada a cabo por la propia actora, quien se opuso al restablecimiento de las visitas en el procedimiento de modificación de medidas definitivas n.° 1577/02, sin llegar a comparecer finalmente a la vista; interpuso, tras dictarse en dichos autos la sentencia que hoy se intenta alterar, una demanda de medidas cautelares ante la Audiencia Provincial de Bizkaia dirigida a suspender provisionalmente esas visitas, finalmente desestimadas (mediante auto del mismo órgano judicial dictado el 9 de noviembre de 2005, acompañado como documento n.° 5 de la contestación); entabló recurso de apelación que fue desestimado por la Audiencia Provincial de Bizkaia; e inició el presente procedimiento con objeto de suspender de nuevo las visitas. Es evidente que, o la señora ... miente cuando dice que animó a su hijo a visitar a su padre, o muestra una dejadez considerable en sus obligaciones como custodia, al haber permitido que un niño de 11 años (edad que tenía entonces) decida por sí sólo no relacionarse con aquél, incumpliéndose, en consecuencia, una resolución judicial dictada para intentar proteger el mayor interés del menor. En todo caso, resulta muy poco convincente la alegación de que no puede obligar a su hijo a hacer lo que éste no quiere, a causa de su altura y fuerza física; argumento que, de ser cierto, llevaría al menor a hacer lo que le venga en gana en su casa, sin ninguna posibilidad de corrección.
En tercer lugar, resultó significativa la declaración en la vista de Doña...., mediadora del punto de encuentro, quien afirmó que era el niño quien llamaba para avisar que no acudiría a las visitas, y que pudo mantener con él una entrevista, apreciando un discurso en relación a su padre, que calificó como aprendido, estereotipado y «adultizado». Sobre este extremo, resultó realmente sorprendente que Dña. ... reconociera en el documento n.° 4 de la demanda, exhibido en la vista, una transcripción de la entrevista mantenida con ... el 5 de octubre de 2006 (como tal lo presenta la parte actora); y no se pudiera explicar la razón de que estuviera minuciosamente trascrita. Interrogada al respecto, manifiesta que dichas entrevistas no se graban, tomando simplemente unas notas a efectos internos para poder seguir el caso en el futuro. En consecuencia, si la entrevista no fue grabada ni transcrita por la mediadora, y la misma tuvo lugar entre la señora ... y cabe deducir que una transcripción de ocho páginas que refleja la charla sólo ha podido ser grabada por el propio menor, sin que la referida profesional se apercibiera de tal acción. Al respecto, se antoja sumamente complicado que un elaborado y trabajado plan de visitas pueda tener alguna mínima posibilidad de lograr algún resultado, si un niño de 12 años acude a entrevistarse con una profesional mediadora del punto de encuentro con un aparato de grabación de sonido escondido, que logra poner en funcionamiento sin que nadie se dé cuenta.
En cuarto lugar, debemos reparar en la prueba pericial privada que la parte demandada ha tratado, sin éxito, de llevar a cabo en los presentes autos. No debe olvidarse que el señor ... solicita como cuestión principal la modificación de la guarda y custodia de su hijo, en base a la manipulación que, sostiene, su ex mujer hace de su hijo, en relación a su persona. De esta forma, la demanda reconvencional se fundamenta en lo que la parte denomina «alienación parental», para lo cual intenta practicar una prueba pericial privada por el psicólogo D. ..., al parecer especialista en la materia (se aporta con dicha demanda un artículo suyo sobre tal cuestión). Asimismo, debiéndose practicar la prueba con el menor, quien se encuentra fuera del ámbito de disposición de la parte demandada, se solicita la oportuna autorización judicial para acceder al mismo. La prueba, como no pudo ser de otra manera, se admitió con objeto de no causar indefensión a la parte, otorgando por ser procedente procesalmente, la autorización interesada, e intentando que la práctica causara el menor perjuicio al menor (tanto en el tiempo, se preguntó a la parte demandada mediante providencia sobre el momento temporal más adecuado para ...; como en el espacio, buscando un lugar neutro para el mismo, como era o es la sala multiusos del órgano judicial).
Pues bien, desde la admisión de la prueba, a partir de la providencia de fecha 5 de junio de 2006, en la que se da traslado a la propia parte demandante para que informe sobre la disponibilidad del menor para la práctica de aquélla, la actitud de dicha parte no ha podido ser más obstruccionista al respecto. Así, dicho requerimiento nunca fue cumplimentado por la parte actora, quien además se opuso a la suspensión de la vista inicial-mente convocada por estimar improcedente la prueba, al considerarla perjudicial para ... y al ser el perito de parte. Cuando la cuestión fue aclarada mediante providencia de fecha 20 de julio de 2007, se interpuso recurso de reposición con el argumento de que la prueba se había denegado indirectamente al haberse admitido la pericial judicial (solicitada por la parte demandada de manera subsidiaría); el cual fue desestimado al entender que la prueba no se había denegado, siendo necesario para ello, en virtud del art. 206 LEC, una resolución con forma de auto. Asimismo, el 21 de septiembre de 2007 (seis días antes de la práctica de la prueba) se presenta un escrito en el cual la parte actora solicita que el perito de parte informe previamente sobre el objeto de su pericia, y que, además, se recabe el con-sentimiento del menor para someterse a la misma; acompañando un desafortunado otrosí en el que, con un probable ánimo intimidatorio, se informa sin motivo aparente de que el escrito en cuestión es enviado a la Fiscalía General del Estado, Defensor del Pueblo y Defensor del Menor. A su vez, el día de la prueba, 27 de septiembre, se presenta directamente (prescindiendo del conducto del señor Procurador) un informe médico correcto en el cual se hace constar una indisposición repentina de que impide su presencia, sin que el aviso llegue con la antelación suficiente para que el perito de parte evite un traslado baldío a la sede judicial. En este mismo sentido, por el psiquiatra ..., perito de la parte actora, se envía (de nuevo, prescindiendo de la vía del procurador) a los autos de modificación de medidas con n.° 1577/2002 el 3 de octubre (documento que se aportó a autos por la parte actora en la vista) un informe en el que se comunica una impresión diagnóstica sobre la referida indisposición repentina de ..., pautada como gastroenteritis aguda, considerando que pudiera ser una reacción psicosomática de descontrol intestinal con vómitos y diarreas mediada por el miedo que siente al sufrir la situación de enfrentarse al procedimiento judicial; concluyendo que el forzamiento constante del menor en el proceso interminable resulta tremendamente dañino para él, y recomendando que el menor sea escuchado y atendido en sus peticiones subjetivas más allá de toda consideración de todo tipo. Y finalmente, cuando se deniegan las medidas solicitadas y se vuelve a fijar nueva fecha para el reconocimiento, ... acude al Juzgado, sin aparente quebranto, y se niega a responder a las preguntas que le hace el perito; impidiendo de forma definitiva la práctica de la prueba acordada judicialmente.
De esta forma, la consideración probatoria de todo lo descrito debe ser diametralmente opuesta a la valoración que pretende la parte demandante, cuando pone de manifiesto la vaguedad de la impresión personal del perito señor ... (en el sentido de la existencia de lo que califica como alienación parental en grado severo), sin poder apoyarse en una prueba no practicada. Así, no se encuentra explicación plausible al hecho de que ... haya acudido a la cita del equipo psicosocial y al examen judicial sin problemas, que este Juzgador haya mantenido con él una entrevista cordial sin apreciar ningún tipo de anormalidad; y que una tercera prueba pericial a practicar en el mismo lugar que la exploración judicial, genere indisposiciones repentinas y tensiones de difícil superación, que hagan imposible el mantenimiento de una simple entrevista. En consecuencia, esa contradicción que la parte actora no explica ni justifica, unida a las actuaciones llevadas a cabo por la misma (y minuciosamente descritas), lleva a concluir que ha sido la propia parte quien, tras agotar los recursos para impedir la práctica de la prueba, ha influido en ... para que no conteste a ninguna pregunta. Si acudimos a las reglas de la carga probatoria, previstas en el art. 217 LEC, y, en concreto al criterio de disponibilidad probatoria contenida en su apartado sexto, debe entenderse que la falta de prueba es imputable a la parte que deliberadamente ha impedido su práctica, y considerar que existe, cuanto menos, una considerable manipulación del menor en las ideas y valoraciones que tiene de su padre.
Sobre la cuestión, también se practicaron pruebas periciales de la parte actora. Así, y en primer lugar, junto con el escrito de demanda se presentó, como documento n.° 3, un informe de la doctora .... de fecha 14 de julio de 2005, en el que se concluye que ... encuentra dificultad para adaptarse a la vida, que tiene una visión desajustada de sí mismo y de la realidad, que le lleva a echar o cargar sobre sí la tensión vivida. Se hace constar que tiene sentimientos de tristeza, pena, angustia, vergüenza, autocompasión y desdicha, con tendencia a sentir molestias y dificultades corporales como consecuencia de la tensión psíquica vivida. Asimismo, tiene dificultades para conservar sus amistades en las relaciones sociales, muestra insatisfacción en cuanto a la relación de los padres entre sí, percibiendo el estilo educativo paterno como muy inadecuado y una gran diferencia en cuanto a las formas de educar de sus padres, vivenciando como más ajustada la materna. Al informe se unieron dos dibujos, en uno de los cuales el niño dibuja a su padre diciendo «..., cuánto te quiero», pensando «qué malo soy», y una tercera persona diciendo «qué mala persona»; y escribiendo debajo «es el cabrón e hijo puta de mi padre, que no me gastado de energía en dibujar a este monstruo».
En segundo lugar, junto en el documento n.° 6 se incluye un informe de la psicóloga ..., de fecha 8 de febrero de 2007, en el que enumera las dificultades que aprecia en ...: recuerdos o «flash back» de las escenas de abuso que ha sufrido, dificultades para conciliar el sueño, estado de alerta constante derivado de la situación de peligro que percibe del exterior, sentimiento de indefensión o inseguridad ante la hostilidad que percibe del exterior, dificultades a la hora de manejar la ira o el enfado, dificultades a la hora de establecer relaciones con sus iguales, y temor al restablecimiento de las visitas con su padre en el punto de encuentro. Por todo ello, considera inadecuado que acuda a esas visitas, dado que es el propio menor quien se niega con fuerza y rotundidad, puesto que considera preocupante el estado de ansiedad y agitación que muestra en las sesiones sobre tal posibilidad, y porque se podría estar alimentando la sensación de indefensión que ... tiene hacia el sistema externo y la hostilidad que percibe del mismo. La referida profesional compareció en juicio, se ratificó en su informe, y señaló que no había apreciado manipulación en ..., puesto que su madre le dijo que ella no le hablaba del padre a partir de unas pautas que le habían dado, y puesto que el discurso del menor es coherente al respecto.
En tercer lugar, en el mismo documento antes señalado se incorpora también un informe del psiquiatra antes mencionado D también de fecha 8 de febrero de 2007, en el cual se constata una mejoría en la estabilidad psíquica y en la evolución del desarrollo psicofísico de ..., que la interrupción de las visitas ha supuesto un alivio considerable, si bien las denuncias que el padre interpone frente a la madre le siguen afectando necesariamente. Continúa señalando que éste sigue firmemente opuesto a cualquier iniciativa de reencuentro, considerando una forma reiterada de sadismo hacía él el intento continuo del padre de visitarle.
Por ello, se propone que el hoy demandado haga un gesto de cese de hostilidades a través de una carta o un silencio respetuoso, en el que se evidencia que la voluntad del menor no sea forzada, y que él y su madre no puedan temer nada de aquél. Por último, considera negativo el odio que ... siente hacia su padre, lo que debería trabajarse, puesto que de lo contrario, ese rencor podría impregnar su personalidad, degenerando en el futuro en actitudes de gran agresividad hacia otras personas y hacia sí mismo. El citado perito fue interrogado en la vista, afirmando que es quien trata a ... en la actualidad, que éste se quedó aliviado cuando dejó de ir a ver a su padre, que el cese de las visitas le ha beneficiado, y que lo mejor era que se hiciera lo que el menor decía. Añadió que ... sufre mucho miedo, y recomendó que la relación padre e hijo debía enfriarse durante un tiempo hasta que el hijo se recuperara, pudiendo volver a trabajarla en el futuro.
De la valoración conjunta de toda la prueba expuesta se llega a la conclusión antes señalada, el menor tiene una visión radicalmente negativa de su padre y siente hacia él un profundo rechazo, a partir de una manipulación que ha sufrido de su entorno familiar, que debe focalizarse en su progenitor custodio, su madre. Partimos para ello de dos premisas: la primera, que las visitas entre padre e hijo debían reanudarse en noviembre de 2004 por ser beneficiosas para el menor (como efecto de cosa juzgada de la sentencia que hoy se intenta modificar). La segunda, los claros pronunciamientos efectuados por la perito de designación judicial (la voluntad del menor está reforzada, a partir de la inflexibilidad y ausencia de alternativa que plantea en su discurso sobre su padre), y la mediadora del punto de encuentro (discurso del menor aprendido, estereotipado y «adultizado»); personas ambas que no tienen ningún tipo de relación con las partes. Si relacionamos ese escenario inicial y estas opiniones independientes con la insistencia del menor en relatar en su exploración conductas cualitativamente más graves de las recogidas en la sentencia en que se condenó al demandado (incluyendo episodios violentos), con la actitud que ha mantenido el mismo desde la sentencia que recuperó las visitas (negándose a ir a las visitas, llamando él mismo al punto de encuentro para avisar de su inasistencia, y grabando de forma clandestina su entrevista con un profesional del centro), con la ausencia de una mínima reconducción o corrección de su conducta por parte de su madre custodia; y añadiendo a todo ello la consecuencia probatoria, antes reseñada, de la constancia de que la parte actora ha impedido deliberadamente la práctica de la prueba pericial de la contraparte, no puede obtenerse otra valoración final que la anteriormente descrita.
Frente a ello, la parte demandante tan sólo opone dos pruebas periciales insuficientes. Por un lado, la psicóloga Dña...., al ser interrogada sobre esa eventual manipulación del menor, responde vagamente que no cree que exista, puesto que, en primer lugar, la madre le ha dicho que no lo hace porque así se lo han pautado (argumento realmente peregrino), y porque entiende que el discurso de ... es coherente, sin especificar las razones al respecto. Por otro lado, el psiquiatra D. ..., en un discurso ciertamente brillante, concluye (y así se desprende de sus informes), que debe hacerse caso al menor, y que su voluntad no debe ser forzada, proponiendo una intervención futura, tras un paréntesis indeterminado hasta que la situación se tranquilice. Si bien esta opinión profesional debe ponerse en duda atendiendo a la ausencia de una mínima crítica a la voluntad de un menor de 13 años (es evidente que la opinión de todo menor debe tenerse en cuenta, pero nunca vincular de forma absoluta, al respecto existe una consolidada doctrina jurisprudencial), puesto que parte (al igual que la anterior perito (.sic)) de la veracidad de unos abusos sexuales respecto a los cuales, recordemos, recayó una sentencia definitiva de absolución, y dado que el señor ... cuando envía directamente una comunicación a este Juzgador ofreciendo una opinión profesional sobre la inasistencia de ... a la práctica de la prueba pericial (en la que se recomienda, de nuevo, no forzar su voluntad), no menciona, ni repara en que éste ha acudido con normalidad a la práctica de otras dos pruebas. Se incurre con ello en una contradicción, y se genera una duda con la recomendación del perito en relación con el no forzamiento de la voluntad del menor, intuyéndose que, en realidad, podemos encontrarnos ante una voluntad selectiva (o probablemente inducida) dependiendo del origen de la prueba a la que debe enfrentarse, de la cual el profesional no se ha apercibido.
Quinto. Determinado lo cual, debe elegirse por alguna de las opciones determinadas por las peticiones de las partes: la suspensión de las visitas, el mantenimiento de las mismas, o el cambio de custodia (con la subsiguiente determinación de las nuevas medidas correlativas a esa modificación).
De las tres opciones, con meridiana claridad debe descartarse la primera, la suspensión de las visitas. Así, habiéndose constatado que la voluntad del menor ha sido influenciada e inducida para oponerse a unas visitas especialmente pensadas para intentar recuperar la relación paterno filial, que en más de dos años y medio sólo se han celebrado tres sesiones (recuérdese sobre la cuestión, que la mediadora del punto de encuentro, señora ..., manifiesta que era positivo que entre padre e hijo se iniciara una comunicación, independientemente de que estuviera presidida inicialmente por un marcado carácter de reproche), resulta evidente que el fracaso de un sistema provocado intencionalmente no puede favorecer a la parte infractora. Se argumenta al respecto que ha sido el propio padre quien desistió de continuar con las visitas en octubre de 2006 (extremo reconocido por este último), si bien dicha actitud resulta comprensible derivada de un lógico hartazgo, atendiendo al hecho de que en 23 meses (lo que va desde la fecha de la sentencia hasta ese momento) sólo ha podido ver a su hijo en tres ocasiones, cuando se le habían reconocido unas visitas de, cuanto menos, un contacto con periodicidad quincenal. Si a ello le añadimos un articulo publicado el 23 de abril de 2007 en el diario El Mundo de tirada nacional (documento n.° 2 de la contestación) que se centra en su condena inicial por abuso sexual, pasando de puntillas por su definitiva absolución, con la consiguiente desazón que tal repercusión pública puede generar, es de todo punto entendible tal decisión, y desde luego, procede descartarse como argumento para suspender las visitas. En todo caso, no puede pasarse por alto un desacertadísimo comentario hecho por la parte actora en sus conclusiones, cuando se sorprende irónicamente de que la contraparte haya relacionado el citado artículo periodístico con este caso, se señala literalmente «que, por cierto, sin poner nombres ni nada, él llegó a la conclusión de que se trataba de su tema». La cuestión no fue reprendida por este Juzgador al no haber analizado el documento en profundidad hasta un momento posterior a la vista, si bien resulta obligado hacer este comentario como advertencia de que no se tolerarán en este procedimiento u otros que se pudieran generar, manifestaciones ciertamente hirientes de sorpresa fingida como la realizada. Así, en el articulo se menciona al menor como ..., se habla de una condena dictada en 2001 por el Juzgado de lo Penal n.° 5 de Bilbao por abusos sexuales que tuvieron lugar en 1997, posterior-mente absueltos por la Audiencia Provincial en 2002, se menciona una sentencia que fija visitas entre hijo o padre dictada en este juzgado, se citan documentos concretos, y por último, se recoge expresamente el nombre y primer apellido de la señora letrada de la parte demandante. Realmente resulta difícil dar más datos, sin ofrecer identidades concretas, que disipen cualquier tipo de duda sobre el caso que se recoge en el citado rotativo.
La claridad en el descarte de la primera opción se torna en extremadamente dudosa a la hora de elegir entre una de las otras, como forma de solucionar el importantísimo conflicto aquí planteado. Es evidente que ... está viviendo una situación claramente negativa que debe corregirse. Los propios profesionales que le han venido tratando constatan problemas de gran entidad. En primer lugar, el señor ... señala que el odio del niño hacia su padre podría impregnar su personalidad, degenerando en el futuro en actitudes de gran agresividad hacia otras personas y hacia sí mismo. En segundo lugar, la doctora ... constata en su informe de julio de 2005 dificultades para adaptarse a la vida, sentimientos de tristeza, pena, angustia, vergüenza, autocompasión y desdicha, con tendencia a sentir molestias y dificultades corporales como consecuencia de la tensión psíquica vivida; dificultades para conservar sus amistades en las relaciones sociales, insatisfacción en cuanto a la relación de los padres entre sí, percibiendo el estilo educativo paterno como muy inadecuado y una gran diferencia en cuanto a las formas de educar de sus padres, vivenciando como más ajustada la materna. En tercer lugar la perito del equipo psicosocial, señora ..., aprecia una inmadurez a la hora de posicionarse sobre su padre, propia de niños de 7 u 8 años.
A estas impresiones profesionales deben añadirse dibujos como el adjuntado con el referido informe, la constante petición de reparación-castigo del padre que constata la perito del equipo psicosocial, su actitud consentida (o promovida) a la hora de negarse a visitar a su padre, e incluso llegar a grabar conversaciones de profesionales independientes a escondidas. Elementos todos ellos que conforman una situación realmente preocupante para el menor, quien vive bajo un gran temor a su padre, a los procesos judiciales o al sistema, tal y como expone el psiquiatra que le trata en la actualidad, y que, desde luego, no se encuentra en una situación normal para poder madurar como persona. En este punto, debe repararse en una impresión clave, a juicio de este Juzgador, que ofreció la perito Dña. ... en la vista, cuando al ser interrogada sobre el miedo que le ha podido transmitir el menor, señala una nueva perspectiva, como es que aquél podría deberse a una angustia que sufre ante la posibilidad (digamos, más o menos, racional) de que al final de todo este proceso, se pudiera tambalear la relación tan estrecha que tiene con su madre, y derrumbarse el mundo que se le ha construido alrededor.
En consecuencia, la situación debe ser modificada y superada de alguna forma, sin que se pueda pasar por alto el terrible escenario ante el que nos encontramos, y la necesidad de encontrar una salida al mismo. La disyuntiva que se traslada a este Juzgador es ciertamente complicada, probablemente una de las decisiones más difíciles de tomar con las que se ha encontrado (si no la más complicada hasta la fecha), puesto que ninguna de las opciones que se barajan se perfila como completamente adecuada. Si bien, como no puede ser de otra manera, a pesar de su dificultad, debe tomarse una decisión al respecto en el sentido más conveniente a los intereses del menor.
Así, se plantea la continuidad de las visitas, solución menos drástica (por cuanto que ... seguiría viviendo en el entorno al que está acostumbrado), conllevaría un forzamiento de su voluntad actual sólo limitado a visitar a su padre, que quizás pudiera irse relajando con una eventual regularidad de los contactos; si bien, contamos con la triste experiencia de este periodo de dos años y medio, en el que las visitas han resultado un completo fracaso achacable, como ya se ha argumentado, principalmente a la actitud de la progenitora custodia. Frente a ello, se ofrece un cambio de custodia para eliminar esa influencia que mediatiza la voluntad del menor, pero conlleva un pronóstico de un fortísimo enfrentamiento y resistencia, cuanto menos inicial, del menor a la hora de cambiar su entorno familiar, y pasar a residir con su padre, frente al cual tiene una visión tan negativa como la ya contrastada.
La cuestión es considerablemente dudosa, si bien existen varios argumentos para optar por la segunda opción frente a la primera: la constancia a partir de las resoluciones anteriormente citadas, y dictadas con todas las garantías, de que los abusos sexuales no existieron y que en 2004 era conveniente para el menor recuperar el contacto con su padre; el fracaso de las visitas acordadas en las dos últimas resoluciones como consecuencia de la influencia y manipulación de la madre, que ofrece un pronóstico muy alto de que, en el caso de optar por el mantenimiento de la comunicación (además de tener que empezar de nuevo, desde el inicio), se volverán a frustrar las visitas; y el posiciona-miento que a favor del cambio de custodia hace en el acto de la vista el Ministerio Público.
De esta forma, en primer lugar, y como se ha venido reiterando a lo largo de la presente resolución, debe respetarse la cosa juzgada de la sentencia absolutoria en el orden penal, de fecha de la Audiencia Provincial de Bizkaia 10 de enero de 2002, que revocó la dictada por el Juzgado de lo Penal n.° 3 de Bilbao, de fecha 16 de marzo de 2001; y de la sentencia de este mismo Juzgado de fecha 17 de diciembre de 2004, confirmada por sentencia de la Audiencia Provincial de Bizkaia dictada el 9 de enero de 2006. Así, por un lado, no puede compartirse uno de los argumentos principales esgrimidos por la parte actora en el sentido de que el señor ... fue condenado por abusos sexuales, quitando importancia a su absolución en base a una interpretación que se hace del argumento utilizado para ello. Ambas sentencias penales forman parte de un mismo título judicial, en el que la segunda resolución corrige a la primera, y la cambia o revoca, al ser dictada por un órgano judicial superior con competencia para ello. Interpretar algo distinto, entender que nos encontramos ante dos sentencias diferentes, dando más importancia a la de primera instancia y ninguneando la de apelación, no puede contemplarse desde un punto de vista jurídico. Al respecto, recuérdese el principio de la doble instancia, al que tiene derecho el justiciable, y el efecto devolutivo del recurso de apelación, por el cual la Audiencia Provincial recupera el conocimiento de un asunto, que cedió inicialmente, como órgano superior, al Juzgado de lo Penal.
Por otro lado y en este mismo sentido, debe respetarse la sentencia en la que se fijaron las visitas hoy en discusión, considerando de todo punto acertada la decisión de recuperar, en 2004, la relación paterno-filial a través de las visitas, por ser lo más beneficioso para el desarrollo del menor. Y cuando hablamos de la corrección de las visitas, no debe perderse de vista que el derecho de los hijos a las mismas, parte de lo dispuesto en el art. 39.3 de la Constitución, el art. 9 de la Convención de los Derechos del Niño de 20 de noviembre de 1989, y los arts. 94 y 160 del Código Civil, disposiciones que configuran las visitas como un derecho-deber que se instituye siempre a favor y en interés de la prole, de cara a respetar el derecho del niño que esté separado de uno de sus padres, a mantener relaciones personales y contacto directo con aquél con quien no convive. Así, la sentencia del Tribunal Supremo de fecha 30 de abril de 1991 señala que las recíprocas vinculaciones que constituyen la vida familiar, pertenecen a la esfera del Derecho Natural, siendo evidente consecuencia ineludible la comunicabilidad que debe existir entre padres e hijos, y su manifestación (entre otras) del derecho de ambos de verse y mantener una relación estrecha, que supere la separación efectiva de sus progenitores. Asimismo, la sentencia del Tribunal Supremo de fecha 9 de julio de 2002 considera las visitas como un factor de enriquecimiento para el menor, quien se encuentra en una fase trascendental de su vida, y no puede perder contacto con el progenitor que no tiene su custodia.
En segundo lugar, partiendo de las premisas sentadas, no se ha acreditado por la parte actora ninguna variación sustancial de las circunstancias, desde noviembre de 2004 hasta la actualidad, que determine la conveniencia de suspender las visitas. Las mismas apenas, se han celebrado en tres ocasiones, por lo que nada se dice, ni se puede decir, en relación con la actitud que haya podido mantener el demandado durante su escasa celebración. La única cuestión que se alega es la decisión de dejar de acudir al punto de encuentro, cuestión que, tal y como ya se ha argumentado, no puede tomarse en consideración en el sentido pretendido, toda vez que se entiende como una reacción lógica a la actividad desplegada por la parte actora, influyendo en el menor para no acudir a las visitas, 20 meses después de que estas debían haberse iniciado. Al contrario, la manipulación de ... y la actitud opositora a lo determinado en resolución judicial, pone de manifiesto la certeza de que una eventual continuación con el régimen de visitas está destinada, de nuevo, al más absoluto fracaso. Probablemente, en un escenario normal, en el que se obedecieran las resoluciones judiciales, y en el que, independientemente de cada consideración personal o de la actitud del hijo, se hubiera mostrado una mínima colaboración con el restablecimiento de las visitas, la opción de mantener las acordadas en sentencia sería lo más razonable. Habría posibilidades de recuperación de la relación entre ... y su padre, se habría iniciado ese contacto absolutamente roto (constatado por la mediadora del punto de encuentro en las tres sesiones iniciales), y, a la vez, se evitaría la opción traumática de tener que sacar al menor del entorno materno al que está acostumbrado. Pero esa certeza de nuevo fracaso hace inviable esta opción, que vendría a ser lo mismo, en la práctica, que la suspensión de las visitas instada por la parte actora, pero convirtiendo en papel mojado una sentencia, lo que, desgraciadamente, ya ha ocurrido anteriormente.
Por último y en tercer lugar, la balanza se decanta definitivamente con el apoyo a las tesis de la parte demandada por parte del Ministerio Público, órgano que interviene en el procedimiento en protección del derecho del menor, sin ningún otro interés que pueda interferir en tal objetivo. De esta manera, el cambio de custodia se aprecia como la mejor opción para cumplir el principio favor filii, y poner las bases para que se reinicie la relación entre padre e hijo. A la necesidad antes reseñada de que se recupere ese contacto roto, y a todo lo argumentado en la presente resolución, debe añadirse que la actitud de la madre a la hora de predisponer a su hijo contra su padre y boicotear el sistema de visitas debe calificarse como vulneración de uno de sus deberes de custodia. En este sentido, cuando se produce una ruptura entre los progenitores del menor, se distribuye entre éstos, de mutuo acuerdo o vía contenciosa, la custodia para uno de los padres y la visita para el otro (fuera de los casos de custodia compartida). Y, como ya se ha argumentado, las visitas tienen por objetivo esencial que se mantengan los lazos afectivos del menor con el progenitor no custodio. Es por ello por lo que el padre o madre que ostente la guarda debe garantizar ese contacto, o, cuanto menos, respetar lo que se decide por sentencia, cuando ambos progenitores no han logrado ponerse de acuerdo al respecto. Cuestión recogida por el legislador en el art. 776.3 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, que sanciona al progenitor que obstaculiza reiteradamente las visitas, con la posibilidad de perder la custodia, pero no en el mero sentido de castigar a éste por su conducta negativa, sino porque se ha puesto de manifiesto un defecto a la hora de desempeñar la guarda. Lo que unido a otros elementos de prueba (como es el caso que nos ocupa), y a la certeza de que esa visión tan negativa y errónea del menor respecto a su padre no cambiará si no se le separa, siquiera temporalmente, de su madre, nos lleva a concluir que el cambio de custodia es la mejor solución, o probablemente la menos mala, para intentar superar la situación actual. En esta línea una jurisprudencia menor de la que son ejemplos la sentencia la Audiencia Provincial de Las Palmas (sección 4.1) de 21 de julio de 2005, la sentencia de la Audiencia Provincial de Asturias (sección 5.") de 29 de septiembre de 2005, la sentencia de la Audiencia Provincial de Qurense (sección 1.a) de 17 de octubre de 2005, y la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid (sección 24.") de 15 de febrero de 2006.
Frente a ello, no se han objetivado elementos que descarten la posibilidad de que sea el demandado el custodio de su hijo. Como ya se ha reiterado hasta la saciedad, el fundamento de la postura mantenida por la parte actora en base a los abusos sexuales, no puede mantenerse a partir de la sentencia absolutoria (la cual, no debe olvidarse, fue respetada por la sentencia civil que fijó las visitas y su correspondiente apelación). Asimismo, se aporta como documento 2 de la contestación a la reconvención una sentencia de fecha 22 de septiembre de 1997 en la que se condena al demandado por dos faltas de lesiones cometidas contra la señora ... los días 3 y 7 de octubre de 1996; infracciones penales que no pueden suponer una causa de rechazo por cuanto que se cometieron hace casi once años, revistieron la entidad de faltas, no han sido acompañadas posteriormente de otros episodios violentos (que pudieran conformar un escenario de maltrato habitual), y no supusieron agresiones respecto al hijo.
Y dejando a un lado estos argumentos, nos encontramos con un padre que no ha visto a su hijo prácticamente en 10 años, que ha luchado tras resultar absuelto penalmente por recuperar la relación con su hijo, que ha flaqueado cuando, durante dos años, se incumplió la sentencia que le daba la razón y no pudo visitar a su lujo, y que en el último momento, cuando de contrarío se intenta legalizar la situación de hecho creada a espaldas de lo declarado judicialmente (que le condenaría a no ver más a su hijo, salvo que éste pudiera, eventualmente, replantearse la situación con el paso de los años), solicita su guarda. Y ello, a sabiendas de que este es el camino más difícil, y que recuperar esa relación con su hijo pasará indefectiblemente por numerosos momentos desagradables, en los que el señor... percibirá ese rechazo irracional que su hijo siente actualmente hacia él. Vaya esto como advertencia al demandado, de que con esta sentencia se abre la puerta de un camino para recuperar a su hijo, pero que ese camino lo debe andar él en el plano personal, y lograr que se restablezca la comunicación primero, que se aclaren las cosas después, y que se alcance una situación normalizada para finalizar. Y todo esto, con la obligación que asume, como nuevo custodio, de colaborar en que la relación de ... con su madre no se rompa, sino, simplemente se corrija, puesto que tan importante es mantener el vinculo paterno como el materno, para su maduración como persona.
En consecuencia, procede llevar a cabo esta modificación traumática de la custodia, siendo este Juzgador consciente de la trascendencia de tal medida, de lo que ello supone, y de los inconvenientes que puede conllevar, puesto que la resistencia del menor será de gran intensidad en un momento inicial. Si bien, debe quedar bien claro que esta circunstancia ha sido largamente sopesada antes de tomar esta difícil decisión, considerándose que el rechazo absoluto del menor, elemento a priori negativo para conceder una guarda, es algo creado artificialmente por el entorno materno, que no puede (a pesar de su componente conflictivo) fundamentar la desestimación de esa medida. De nuevo, la infracción no puede beneficiar al infractor, al contrario, ese rechazo debe ser superado, objetivo que sólo se puede alcanzar a través de lo aquí acordado.
Sexto. Si bien, para aliviar en la medida de lo posible este impacto inicial, debe atenderse a lo peticionado por la parte demandada y el Ministerio Fiscal, en el sentido de buscar un periodo provisional en la modificación de custodia. De esta manera, se considera que es positivo que antes de que ... pase a vivir con su padre directamente, se vaya introduciendo antes en el ámbito de su familia paterna, frente a quien también manifiesta rechazo, si bien, en buena lógica, en menor medida que la que siente hacia su padre. Se considera, por ello, prudente que en el momento en que la madre entregue a su hijo, éste resida durante un mes en el domicilio de su abuela paterna, donde podrá ser visitado por el demandado para empezar a reconstruir su relación, pasando a continuación a vivir con él.
De esta forma, dictándose esta sentencia en fecha 26 de octubre de 2007, se fija como criterio prudencial, la fecha de entrega para el próximo miércoles 31 de octubre de 2007 a las 18,00 horas, por la actora al demandado y a su abuela paterna con sus enseres personales, ropa y material necesario para acudir al colegio, realizándose la entrega en el punto de encuentro de Bilbao, en presencia de un profesional de dicho centro. ... vivirá un mes en la casa de su abuela paterna, y el 1 de diciembre pasará a vivir con su padre.
Asimismo, y como ya se ha dicho, procede mantener la relación con la madre y fijar unas visitas normalizadas. Si bien, en un principio, se considera adecuado que las visitas se limiten en el tiempo y se supervisen, para garantizar que la manipulación del menor cese en ese delicado momento inicial. Por ello, se fijan unas visitas a partir del 31 de octubre de 2007 a celebrar todos los sábados de 11,00 horas a 14,00 horas en el punto de encuentro de Bilbao, en presencia de un profesional de dicho centro. Este periodo se mantendrá, durante 3 meses, hasta el 1 de febrero de 2008, con las excepciones de los días 24 y 25 de diciembre de 2007, días en los que la madre podrá tener al menor, fuera del punto de encuentro, desde las 12,00 horas del día 24 hasta las 20,00 horas del día 25; así como, en la misma medida, el período que va desde las 12,00 horas del 5 de enero de 2008 hasta las 20,00 horas del 6 de enero de 2008. Si las visitas se celebran sin informes negativos del punto de encuentro, y el menor es entregado en el plazo señalado, a partir del 1 de febrero de 2008 las visitas se normalizarán de la forma siguiente: y consistirán en fines de semana alternos con pernocta, que se iniciarán a las 20,00 horas del viernes hasta las 20,00 horas del domingo, así como los miércoles desde la salida del colegio hasta las 20,00 horas. Los festivos y puentes se unirán al fin de semana más próximo. Asimismo, la madre podrá tener en su compañía a su hijo la mitad del periodo vacacional del menor de navidad, semana santa y verano, eligiendo el periodo los años pares, y haciéndolo el padre los años impares. En caso de que las visitas supervisadas tengan informes negativos en relación al comportamiento de la madre, las mismas se prorrogarán por periodos mensuales hasta que los informes dejen de ser negativos. Asimismo, si la entrega del menor se retrasara, independientemente de la responsabilidad en que se pudiera incurrir, el período de visitas supervisa-das será de tres meses a contar desde la efectiva entrega, manteniéndose los dos periodos fuera del punto de encuentro previsto.
Por último, a partir del dato económico que fijó la actora en su interrogatorio, los 1200 euros netos en catorce pagas que ingresa (y a pesar de hacer constar la desatención que la parte actora hizo del requerimiento para aportar documentación sobre los ingresos de la señora Llanos), se considera razonable fijar la cuantía de los alimentos que debe pagar en el porcentaje del 20,6, 240 euros al mes. De esta forma, la señora ... abonará, en concepto de pensión de alimentos de su hijo ..., la cantidad de 240 euros mensuales pagaderos por meses anticipados dentro de tos primero cinco días del mes en la cuenta que el padre designe, y actualizares anualmente (a partir de la fecha de la presente resolución) conforme a las variaciones que experimente el índice General de Precios al Consumo o índice equivalente. Asimismo, los gastos extra-ordinarios de ... serán abonados por ambos progenitores al 50%.
Séptimo. En relación a la demanda principal, vista la desestimación de la misma, y de conformidad con lo dispuesto en el art. 394 de la Ley de Enjuiciamiento Civil, se imponen las costas generadas a la parte actora. Por lo que respecta a la demanda reconvencional, a pesar de su estimación, entendiendo que existían serías dudas de derecho a la hora de determinar la opción más conveniente, no ha lugar a imponer las costas.
Vistos los preceptos legales citados y demás de general y pertinente aplicación al caso.
FALLO
1. Que desestimando íntegramente la demanda promovida por Dña. ..., representada por el procurador de los Tribunales Don ..., frente a Don ..., representado por la procuradora de los Tribunales Doña y siendo parte también la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, se debe denegar la suspensión de las visitas acordadas en sentencia de modificación de medidas definitivas de fecha 17 de diciembre de 2004, confirmada por sentencia de la Audiencia Provincial de Bizkaia dictada el 9 de enero de 2006, con imposición de las costas generadas en esta demanda principal a la parte actora.
2. Que estimando la demanda promovida por D…. representado por la procuradora de los Tribunales Dña..... frente a Dña representada por el procurador de los Tribunales Don ..., y siendo parte también la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco, debo modificar las medidas definitivas fijadas por sentencia de fecha 17 de diciembre de 2004, confirmada por sentencia de la Audiencia Provincial de Bizkaia dictada el 9 de enero de 2006, en el sentido expuesto a continuación, sin imponer las costas generadas por esta demanda reconvencional.
a) Se atribuye la guarda y custodia de ... a su padre Don .... El menor será entregado a las 18,00 horas del próximo miércoles 31 de octubre de 2007, por Dña.... a la abuela paterna del menor, con sus enseres personales, ropa y material necesario para acudir al colegio, realizándose la entrega en el punto de encuentro de Bilbao, en presencia de un profesional de dicho centro. Líbrese al efecto el oficio oportuno. Desde el momento de la entrega hasta el 1 de diciembre de 2007, el menor residirá en el domicilio de la abuela paterna, donde podrá ser visitado por su madre. A partir de dicha fecha podrá pasar a vivir con su padre.
b) Se establece entre Dña. ... y su hijo ... el siguiente régimen de visitas supervisado: a partir del 31 de octubre de 2007 hasta el 1 de febrero de 2008: las visitas serán supervisadas, y se celebrarán todos los sábados de 11,00 horas a 14,00 horas en el punto de encuentro de Bilbao, en presencia de un profesional de dicho centro. Este período se mantendrá, durante 3 meses, hasta el 1 de febrero de 2008, con las excepciones de los días 24 y 25 de diciembre de 2007, días en los que la madre podrá tener al menor, fuera del punto de encuentro, desde las 12,00 horas del día 24 hasta las 20,00 horas del día 25; así como, en la misma medida, el período que va desde las 12,00 horas del 5 de enero de 2008 hasta las 20,00 horas del 6 de enero de 2008.
Si las visitas se celebran sin informes negativos del punto de encuentro, y el menor es entregado en el plazo señalado, a partir del 1 de febrero de 2008 las visitas se normalizarán de la forma siguiente: consistirán en fines de semana alternos con pernocta, que se iniciarán a las 20,00 horas del viernes hasta las 20,00 horas del domingo, así como los miércoles desde la salida del colegio hasta las 20,0p horas. Los festivos y puentes se unirán al fin de semana más próximo. Asimismo, la madre podrá tener en su compañía a su hijo la mitad del periodo vacacional del menor de Navidad, Semana Santa y verano; eligiendo el periodo los años pares, haciéndolo el padre los años impares.
En caso de que las visitas supervisadas tengan informes negativos en relación al comportamiento de la madre, las mismas se prorrogarán por periodos mensuales hasta que los informes dejen de ser negativos. Asimismo, si la entrega del menor se retrasara en el tiempo, el periodo de visitas supervisadas será de tres meses a contar desde la efectiva entrega; manteniéndose los dos periodos fuera del punto de encuentro previstos.
Líbrese al efecto el oficio oportuno.
a) Se acuerda fijar una pensión de alimentos a cargo de Dña...., y a favor de su hijo ..., en la cuantía de 240 euros mensuales, que se abonará dentro de los cinco primeros días de cada mes en la cuenta nanearía que al efecto designe el padre custodio. La mencionada cuantía se actualizará anualmente (a partir de la fecha de la presente resolución) conforme a las variaciones que experimente el índice General de Precios al Consumo o índice equivalente. Esta pensión tendrá efecto a partir del 1 de noviembre de 2007.
d) Los gastos extraordinarios del menor será sufragados por ambos progenitores al 50%.

Así por esta mi sentencia, la pronuncio mando y firmo.
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