domingo, 19 de agosto de 2007

Estremecedor caso de Alienación Parental

Domingo González Alonso
MI CASO ES OTRO DE ENTRE TANTOS

Hola, quiero empezar este blog contando mi caso, que como comprenderéis no es más que uno entre tantos igual o peores aún. Que sirva para mejorar la vida de miles de hombres y sus hijos.

Desde hace ocho años vengo padeciendo por parte de mi ex mujer todo tipo de privaciones con respecto a mi hija Rocío, que ahora tiene 10 años y aún esta padeciendo del síndrome de alienación parental debido a la privación que esta sufriendo por parte de la madre para conmigo.

Cuando me divorcié no sabia lo que se me venia encima, para empezar estuve ocho meses sin saber nada de mi hija, que entonces tenía un año y medio.

Todo empezó el 4 de febrero de 1999, en esta fecha y debido al malestar existente en la pareja decido marcharme de casa después de una última discusión entre ambos. Me marcho.

Desde hace un año y medio estoy padeciendo el SAP por parte de mi hija. Después de casi nueve años divorciado, y de que la madre mi privara de mi hija durante ocho meses cuando ella tenía tan solo un año y medio, me vuelvo a ver envuelto en otra privación, ahora mas profunda y provocada, ya que mi hija me rechaza sin ningún motivo aparente. Mi calvario empezó de nuevo hace un año y medio.

A principios de diciembre de 2005, me presento, como cada jueves, al recreo del colegio de mi hija y me entero por una amiguita suya que mi hija ya no está en este cole, que hace un par de días que no viene porque la han cambiado de colegio. Me apresuro a preguntarle a la tutora y me comenta que ella está igual de sorprendida que yo. Ya que un día llegó la madre a por ella, y que luego mandó al abuelo a por sus cosas. La tutora se quedó sorprendida porque sin previo aviso y sin contar que estaban en medio de un curso escolar la niña fuese trasladada sin más, y que mucho más sorprendida se quedaba al comprobar que yo, como padre, tampoco supiese nada.

Me dispongo entonces a averiguar donde esta mi hija y por fin, y después de no pocas trabas, la directora me da el documento de traslado. Me entero entonces que la han trasladado a un colegio, católico/concertado en el centro de Sevilla.

Yo me pregunto: ¿como es posible que sin consultármelo ni tan siquiera la madre pueda hacer esto? ¿porque no se pide la firma de ambos progenitores para un paso tan importante como es este?. Llegado el momento, intento ver a la nueva tutora del nuevo colegio, y para empezar me tratan como si yo hubiese hecho algo malo a mi hija como a la madre. Desde ese momento y debido a que también la trasladan, de la noche a la mañana de vivienda, ya que mi ex se va a vivir con otro señor, del cual esta embarazada, y se lleva a mi hija con ella, que hasta entonces vivía con sus abuelos maternos.

Le empiezo a notar a mi hija que esta nerviosa, me dice que no se quiere venir porque "tiene muchos deberes", la madre por su parte no me facilita el que yo este con ella, ya que imposibilita que me la lleve conmigo los fines de semana como venia ocurriendo desde hacía varios años sin ningún problema en la casa de los abuelos.

Empiezo a notar que mi hija está mal, no me mira a la cara cuando me da unas excusas absurdas para no venirse conmigo. Todo esto ocurre desde el mes de enero de 2006 hasta que por fin el juez me da audiencia y le pido que cambie el punto de recogida de la niña, ya que considero que la madre la esta influyendo negativamente contra mí.

Tonto de mí, que como punto de recogida alternativo pido la casa de los abuelos, ya que nunca habíamos tenido problemas para recogerla en esta casa. Mi gran sorpresa viene cuando el abuelo tampoco me facilita el que mi hija se venga conmigo la no abrirme la cancela de la casa. Ya entonces le empiezo a notar a mi hija que no quiere verme, me dice que soy malo porque denuncio a mamá y que yo no soy un "padre en condiciones" frase que he oído de boca de la madre en miles de ocasiones.

En esta situación me encuentro hasta bien entrado el 2007, sin tener a mi hija conmigo ni un solo día y sin ni tan siquiera poder tocarla. Entonces el juez pide que entremos en la medicación familiar y hasta entonces así estamos. No se ha solucionado nada, lo único que si que he avanzado es en que ahora al menos la veo sin una reja por delante.

Por lo demás todo sigue igual, mi hija no me quiere ver, ni tocar, y el ultimo día que nos vimos me pegó un par de guantazos, cosa que era incomprensible hace apenas un año y medio que empezamos a padecer de este síndrome "SAP" del que ahora y por fin, parece ser que está saliendo a la luz pública. Solo espero que mi corto relato sirva para que en un futuro nadie tenga que pasar por lo que estamos pasando mi hija y yo.

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